La longevidad y la añoranza

Por Tomás de la Ossa - Viernes, 17 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Hay un par de generaciones que, cuando despertaron, los dinosaurios ya estaban allí: Fernando Alonso (37 años, en la F1 desde 2001);Pau Gasol (38 años, en la NBA desde 2001);Rafa Nadal (32 años, en la ATP desde 2003);Andrés Iniesta (34 años, en el Barça A desde 2003)... Y, claro, si no conoces otra cosa puedes olvidar que incluso ellos tienen fecha de caducidad. Hasta que el manchego se va a la vez del Barça y de la selección, o Alonso deja la F1. No pueden quejarse los aficionados de la longevidad de esas figuras, pero nada es para siempre. Los del atletismo, por ejemplo, aún recuerdan con desagrado cuando pusieron la tele para ver el gran torneo de turno y no estaban Bubka, Zelezny o Edwin Moses. Y aprenderse nuevas estrellas, y suspirar porque alguna sea de casa. Quien dijo aquello de renovarse o morir se olvidó de avisar de que no hay renovación sin dolor o, al menos, sin añoranza.