Gusanicos de luz

Viernes, 17 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

las luciérnagas son unos de los pocos animales que producen luz. En el Estado español sólo se encuentra una especie de estos insectos, parientes del escarabajo, que se pueden ver brillar en verano.

Algunos animales tienen la capacidad de proporcionarse luz a sí mismos. Una incandescencia que casi nunca usan para alumbrar su propio camino, sino para guiar al otro sexo. Son candiles para el amor.

La bioluminiscencia resulta fascinante por muchos motivos. Uno de ellos es su proceso fisiológico y su control con precisión, es decir, que estos animales se encienden y se apagan a voluntad. Se trata además de la más eficaz. Incluso más que la del sol, pues éste sólo convierte en fotones el 35% de su energía, mientras que los animales luminiscentes consiguen convertir el 95% de la energía empleada en el proceso en radiaciones lumínicas. Todo ello se debe a unas moléculas, de luciferina, que, al ponerse en contacto con el oxígeno atmosférico, con agua metabólica y la enzima luciferasa, se oxida a toda velocidad para originar destellos.

La bioluminiscencia se puede contemplar fácilmente en los mares donde abundan las pequeñas algas unicelulares que, al contacto con algo que se mueve en superficie, se encienden fugazmente.

La otra forma de acercamiento a la bioluminiscencia son las luciérnagas. En la península Ibérica existe únicamente una especie, algo que contrasta con las más de mil que viven en los bosques tropicales y ecuatoriales del planeta. Pero esta luciérnaga, que se encuentra sobre todo en el norte peninsular en regiones de bosques y matorrales, y por consiguiente en Navarra, en el tramo final del verano, muy conspicuas, es, como la mayoría de sus parientes, un escarabajo. Sólo emite luz la hembra, que tiene apariencia de gusano y no vuela. Los machos, destinatarios del código de señales luminosas, tienen el aspecto de todos los coleópteros.

Según las filólogas Esther Hernández e Isabel Molina, que publicaron hace ya dos décadas el estudio Los nombres de la luciérnaga en la geografía lingüística de España y América, las denominaciones aluden, por un lado, a la luminiscencia: lucero, lucerico, lucete o luciente en zonas de Navarra, Aragón... Por otro lado, los nombres hacen referencia a un insecto que alumbra: gusano de luz, sapo luciente o bichito alumbra. En Cataluña, o en zonas limítrofes, también se usa cuca de llum, y en País Vasco y en Navarra, Ipurtagi.

Tienen caparazón y poseen alas para volar en busca de esa fosforescencia que, desde los arbustos o el suelo, los reclama para el amor. Un faro de señales amorosas fosforescentes que desgraciadamente, también se va apagando. Quién no las ha visto hace unos cuantos años y ahora en muy poquitas ocasiones y quedábamos absortos observándolas. Para los que hemos conocido días y noches veraniegas con campos llenos de vida es algo muy triste y un claro síntoma de que el “progreso” nos está llevando al desastre medioambiental. Como en muchos casos semejantes, un sospechoso principal: el ser humano y su avance imparable. La contaminación luminosa y el uso de herbicidas y plaguicidas parecen ser los responsables.