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La doctrina taqiyya, la estrategia de los yihadistas para pasar desapercibidos entre los “infieles”

Los radicales que atacaron Barcelona acudían a locales de prostitución mientras preparaban los atentados

Viernes, 17 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Mohamed Hychami y Yourssef Aalla, preparando explosivos.

Mohamed Hychami y Yourssef Aalla, preparando explosivos.

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Mohamed Hychami y Yourssef Aalla, preparando explosivos.

pamplona- No es algo fuera de lo común que, al conocer el pasado de los yihadistas que perpetúan atentados, se les sitúe en el mundo del alcohol, las drogas o el sexo. La explicación se encuentra en una doctrina extremista, la doctrina taqiyya, que permite a los radicales incumplir las reglas salafistas y yihadistas: comer carne de cerdo, tomar alcohol, afeitarse la barba, vestir a la occidental, drogarse y acudir a locales “de pecado”. El objetivo de esta forma de vida, alejada de todo lo que ellos defienden hasta morir, es camuflarse entre los kufir (infieles) antes de hacer la yihad.

Los seguidores de la taqiyya siguen los preceptos de iconos del salafismo yihadista como Sayyid Qut, uno de los principales teóricos del islamismo contemporáneo cuyo pensamiento todavía pervive como germen de algunas corrientes más radicales. Sin embargo, y como suele ocurrir en las religiones, esta doctrina no convence a todos. Muchos yihadistas aseguran que la taqiyya es una “interpretación distorsionada del Corán”, que se limita a predicar que “quienes renieguen de Allah por haber sido forzados a ello, permaneciendo sus corazones tranquilos y firmes en la fe, no serán reprochados;pero quienes lo hagan y se complazcan con la incredulidad, incurrirán en la ira de Allah y tendrán un castigo terrible”.

Como ya lo hicieran dos de los secuestradores de los aviones del 11-S en EEUU, que contrataron a dos prostitutas en su hotel cuatro días antes de los atentados, tres de los terroristas de la célula acudieron a prostíbulos cuando estaban en Alcanar y acumulaban los materiales para fabricar el explosivo y las bombonas de butano. Según ha podido saber El Periódico, un cliente y una joven prostituta coinciden en que los que acudían con asiduidad en busca de sexo de pago eran: el autor del atentado de la Rambla, Younes Abouyaaqoub;el jefe militar del comando, Mohamed Hychami, y su lugarteniente, Youssef Aalla. Los tres miembros que dormían habitualmente en Alcanar. Quien sí seguía las reglas salafistas era el imán que formó la célula yihadista, Abdelbaki Es Satty. Tampoco acudían los menores del grupo, los conocidos como hermanos pequeños.

consumo de pornoEl análisis realizado por la Guardia Civil de los aparatos electrónicos de los integrantes de la célula muestra que el consumo de pornografía era “recurrente”. El teléfono móvil de Mohamed Hychami, que dejó en una furgoneta, muestra cientos de búsquedas por internet sobre cómo fabricar explosivos y conseguir venenos, incluso compras de bombonas de butano por Wallapop, pero también conservaba muchos archivos que contenían “pornografía para adultos”. Sobre todo, contenido descargado de páginas web que alojan fotos y vídeos sexuales de mujeres mayores de edad.

En la investigación del 11-M de 2004, Jamal Ahmidan, alias el Chino, uno de los autores de los atentados también acumulaba vídeos porno en su móvil. - D.N.