Echávarri recupera su agua potable tras 18 días sin poder beberla debido al cloro

El concejo devolvió en julio a Allín las competencias de abastecimiento de agua y este tardó casi dos semanas en ejercerlas

Julen Azcona - Viernes, 17 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Vista del concejo de Echávarri, que pertenece al Ayuntamiento del Valle de Allín.

Vista del concejo de Echávarri, que pertenece al Ayuntamiento del Valle de Allín. (Foto: D.N.)

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Vista del concejo de Echávarri, que pertenece al Ayuntamiento del Valle de Allín.

ECHáVARRI- El pasado 27 de julio, viernes, los vecinos y vecinas del concejo de Echávarri, perteneciente al Valle de Allín, encontraron por sorpresa un bando municipal por el que el Ayuntamiento les recomendaba beber solo agua embotellada hasta nuevo aviso. El motivo, la imposibilidad de garantizar que los niveles de cloración del agua de grifo fueran los adecuados. Echávarri no pudo beber con tranquilidad el agua proveniente de su manantial hasta el pasado martes, casi veinte días después del anuncio y coincidiendo con el primer día de fiestas en la localidad, que finalizan hoy.

Desde el departamento de Administración Local del Gobierno de Navarra aseguran que notaron “cierto nerviosismo” entre la vecindad de Echávarri durante los días sin agua potable. “Al ser verano, la gente vuelve al pueblo, se incrementa la población y se nota en el consumo”, afirman.

Iker Aramendía, presidente del concejo de Echávarri, señala que cada vecino afrontó la situación de manera distinta. “Ha habido algunos que han bebido y otros que no, diciendo que si les pasa algo ya irán al Ayuntamiento a denunciar. Al final, el bando es un simple cartel y hay gente a la que le da igual”.

El origen del problema no se encuentra en la calidad del agua, sino en un procedimiento ordinario de control de la cloración -necesario para eliminar posibles materias orgánicas- que se dejó de llevar a cabo por sus responsables el 27 de julio. Esta gestión se integra en la competencia de abastecimiento en alta que, aunque es del Consistorio de Allín, había sido delegada hacía años en Echávarri y eran vecinos voluntarios quienes se encargaban de revisar el cloro periódicamente.

En los últimos meses, sin embargo, Echávarri solicitó volver a la situación inicial. Así, es de nuevo Allín quien desde el pasado 10 de julio ostenta las competencias, aunque el concejo se ofreció a continuar con la labor “a modo de favor”, hasta que el día 27 el responsable pasó las llaves del clorador al Ayuntamiento y se fue de vacaciones.

A partir de aquí, cada institución ofrece versiones dispares de lo ocurrido. Eduardo Marticorena, alcalde de Allín, asegura que “nos entregaron las llaves un viernes a última hora, sin explicarnos cómo funcionaba el clorador” y que por eso decidieron publicar el bando. El 8 de agosto hablaron con uno de los anteriores responsables de Echávarri y también con un técnico de Gobierno de Navarra. “Nos lo explicó todo y nos recomendó que pasáramos el fin de semana”, recuerda Marticorena. “El pasado lunes 13 íbamos a retirar el bando, pero los niveles todavía eran justos, así que esperamos al martes y cuando los niveles salieron bien, comunicamos que ya se podía volver a beber”.

Desde entonces, un empleado municipal de Allín lleva a cabo la tarea a diario, aunque desde el Consistorio buscan traspasar la competencia de abastecimiento a la Mancomunidad de Montejurra. “El presidente del concejo dijo que seguiría con el control hasta que firmásemos el convenio con Mancomunidad pero, como tardaron en responder, nos comunicó que se iba de vacaciones y que no seguiría haciéndolo”, asegura Marticorena.

Por su parte, el presidente del concejo de Echávarri, Iker Aramendía, afirma que desde su institución les ofrecieron por escrito su “total disposición” para darles formación. “Incluso en la última notificación, del mismo 27 de julio”, incide. “El mismo día que el Ayuntamiento nos pidió formación, se la ofrecimos, pero no atendieron hasta que no intervino el Gobierno de Navarra”, asegura. “Estamos un poco cansados”, añade, señalando que el Consistorio les ha “amenazado” en varias reuniones con que “si no asumíamos nosotros las competencias, tendríamos que beber agua embotellada”.

Desde Administración Local, aseguran que la labor de Gobierno de Navarra ha sido la de “dialogar” con las tres partes -incluyendo también a Mancomunidad-, además de “supervisar” e “intentar ayudar a buscar soluciones”.