El sortilegio de pretemporada

Por Tomás de la Ossa - Sábado, 18 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h

En pleno siglo XXI, en un país supuestamente aconfesional, un club supuestamente aconfesional mete a sus jugadores en un autobús y se los lleva a misa a Javier, a cumplir con la superstición de ponerse bajo el amparo de un santo católico, que al parecer está en el cielo e intercede por Osasuna ante Dios para que la pelotica entre en la portería contraria, o que haya pocas lesiones, o que la afición disfrute más y sufra menos. No es que tengamos nada contra los sortilegios, los hechizos y todo lo que invoque la buena suerte, tan importante en un deporte como el fútbol, porque quizás el efecto placebo haga lo que sin duda no va a hacer un señor que se murió hace cinco siglos. Pero si Osasuna es de todos, su junta directiva debería medir mejor sus actos oficiales extradeportivos, porque esa visita es, para muchos de sus socios, una tradición rancia que está de más en un club aconfesional de un país aconfesional en pleno siglo XXI.