la carta del día

Dos pichones

Por Alfonso Ascunce - Sábado, 18 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h

ya en casa, los pichones han desaparecido definitivamente, se han ido. Eran dos;nunca llegue a ver los huevos. A veces la madre desaparecía y se quedaban solos. Fue entonces cuando hice algo parecido a acariciarlos. Ellos miraban inquisidores, como para picar, no se si con miedo o buscando comida.

La experiencia no ha sido nada del otro mundo, pero bueno. Toda la zona del ventanuco en el que hicieron su casa, se ha quedado literalmente hecha una mierda y ahora me toca limpiarla y poner los medios para que no vuelvan a anidar.

Mantener las formas es algo que siempre me ha resultado complicado y en su defecto mi tendencia ha sido no hacer. No hacer para no molestar, para no ser visible, para no destacar, para dejar a todo el mundo en paz. Luego me han demandado, algunas veces y en ese momento me he visto con licencia para actuar. Sí, creo que las formas son importantes pero creo sobre todo que son un instrumento de control que no controla, que da una seguridad estúpida, que hay que acabar con ellas en todo momento y no temer el desastre.

Las únicas formas que tal vez merezcan la pena, sean las del arte, las de la historia del arte. El presente se convierte así en una agonía que nunca se llega a alcanzar.

Soy luego produzco y cuanto más lo hago más soy. La agonía del presente demanda todavía producción por mucho que lo importante de las relaciones no sean las del comercio, sino las que son más difíciles, que no son otras que las que se dan entre personas. De esto supieron muy bien los que traían soluciones y no hicieron otra cosa que esclavizarnos, evitando el conflicto entre iguales para convertirse en los señores que evitaban esos conflictos. A los tiranos siempre se les ha dado el poder. Luego han dado préstamos, han hecho fundaciones, se supone que pantanos. Ellos se han encargado de dirigirnos porque obviamente somos idiotas.