¡Muchísimas gracias, Anfas!

Maribel Murillo Urcelay - Sábado, 18 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Mi hijo las esperaba con una mezcla de nerviosismo y alegría: vacaciones con Anfas en Comarruga.

Nosotros también las esperábamos con alegría y profunda tranquilidad. Son sus vacaciones y las nuestras. Con Anfas se lo pasa, como él mismo dice: “De maravilla”.

Así fue, así ha sido un año más. Ha disfrutado con todos y como todos: playa, tren turístico, visita a Tarragona, viaje en barco, refrescos sentado en un paseo, Port Aventura, camas elásticas, animales, un loro al que le da de comer pipas, una pizza a la luz de la luna, vela, etcétera. De esto tenemos constancia en numerosas fotos.

Mi hijo ha sido muy feliz. Su sonrisa lo dice todo. “De maravilla”.

Pero esta maravilla, que un muchacho de 35 años con autismo manifieste felicidad, es posible cada año gracias al trabajo de Anfas.

Anfas no son sólo sus magníficos profesionales. No. Anfas son sus voluntarios y voluntarias.

Sin ellos, sin su voluntad de hacer felices a los demás, nada sería posible. Y los hacen felices, porque los integran en el mundo.

Se preparan, se esfuerzan, trabajan como nadie, dedican una semana de sus vacaciones laborales para ellos: los chicos y chicas de Anfas.

Son unas bellas personas, con esa belleza interior que les constituye y les hace cada día mejores.

Los voluntarios y voluntarias de Anfas dicen siempre que reciben más de lo que dan. Yo lo que digo es que merecen un monumento, que me gustaría fuese real y no sólo metafórico.

Un monumento hecho con cimientos de sonrisas, aplausos, besos, caricias y mucho amor. Los de nuestros hijos e hijas, los nuestros, los de una sociedad cada vez más sensible y más humana.

Mientras llega ese sueño, un abrazo enorme con mi profunda gratitud.