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La normalidad vuelve a Tajonar

El entrenador Jagoba Arrasate sustituye a Diego Martínez como técnico de Osasuna con señas de identidad y valores reconocibles

Javi Gómez / Mikel Saiz - Sábado, 18 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Jagoba Arrasate sonría durante su presentación como entrenador de Osasuna.

Jagoba Arrasate sonría durante su presentación como entrenador de Osasuna. (MIKEL SAIZ)

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Jagoba Arrasate sonría durante su presentación como entrenador de Osasuna.

Pamplona- La llegada de Jagoba Arrasate a Osasuna está avalada por sus resultados en el Numancia y por su conocimiento de la idiosincrasia del club. En su primer mes al frente del primer equipo rojillo ha confirmado uno de los aspectos que más destacan quienes le conocen: la normalidad.

Jagoba Arrasate es una persona familiar a la que el fútbol le hizo tener que pedirse una excedencia para dejar su trabajo de maestro y dedicarse en cuerpo y alma a su carrera como entrenador.

El vizcaíno arrancó su vinculación con el fútbol como jugador. Exactamente, Arrasate acumuló diferentes experiencias tanto en Segunda B como en Tercera. El nuevo técnico de Osasuna se desempeñaba como delantero, posición en la que aprendió a jugar en una cantera como la de Zubieta antes de salir a intentar hacer carrera.

La temporada 2000-01 jugó con el filial del Eibar en Segunda División B tras lograr el ascenso desde Tercera. En 2001 abandonó el club armero y fichó por el Lemona de Tercera División. Estuvo también en otros clubes vascos de Tercera, como el Beasain y el Elgoibar, hasta fichar en 2005 por el Portugalete, equipo recién ascendido a Segunda B. Arrasate decidió poner punto y final a su carrera como futbolista en 2007 tras militar una última temporada en el Amorebieta sin haber cumplido todavía los 30 años de edad.

Su vida, por aquel entonces, parecía decantarse hacia las aulas. Arrasate es profesor y para allí enfocaba su futuro profesional sin olvidarse del fútbol. Comenzó llevando el equipo de su pueblo, el Berriatuko. Tras varias exitosas temporadas en el Elgoibar, con el que casi logra el ascenso a Segunda B, la Real Sociedad llamó a su puerta para incorporarle a Zubieta, su cantera, y donde él mismo se formó como jugador. De hecho, quien le hizo la propuesta fue el por aquel entonces encargado del fútbol base donostiarra, Bittor Alkiza. A partir de ahí se forjó una relación que hizo que, tras pasar por la cantera y ser ayudante del primer equipo en diferentes facetas, Arrasate pidiera al exmediocentro ser su ayudante cuando se hizo cargo de la primera plantilla de la Real Sociedad, en una tarea muy complicada que solventaron con suficiencia la primera temporada, pero que no llegó a buen puerto en el segundo año, cuando el equipo guipuzcoano fue eliminado de la Liga Europa y destituido a principios de noviembre de 2014.

Una temporada después, en 2015, el vizcaíno, acompañado de Alkiza, llegó al Numancia, donde ha ido creciendo con el club soriano hasta alcanzar la temporada pasada la final de la promoción de ascenso, donde fue derrotado por el Valladolid, el tercer y último equipo en subir a Primera.

Tras la exitosa temporada, Osasuna se fijó en él para recuperar unas cuantas señas de identidad que se habían perdido por el camino. De momento, ha encajado bien entre la afición rojilla, pero, como dice él mismo, “ojalá caigamos bien en diciembre, que significará que los resultados nos estarán acompañando”.

PRESIÓN ARRIBA

En el apartado futbolístico, Jagoba Arrasate quiere un equipo que se acerca mucho a lo que tradicionalmente ha sido Osasuna. El técnico vizcaíno quiere impregnar al equipo rojillo de la agresividad suficiente para ir a por el contrario. “Que pasen la mayoría de cosas en el campo del contrario”, cuentan desde el cuerpo técnico. Así pues, las señas de identidad del equipo parecen claras. Sin balón, buscar la presión para provocar la pérdida del rival lo más cerca de la portería contraria. Con balón, está claro que Arrasate no quiere dormir el partido con una posesión estéril. En esta pretemporada se ha visto un equipo vertical, que busca constantemente entrar por las bandas, con laterales muy profundos.

Arrasate ya ha hecho hincapié en que quiere aprovecharse del nivel defensivo alcanzado la temporada pasada para ser sólidos, pero ahora quiere solucionar los problemas que se apreciaron la temporada pasada en el juego de Osasuna.

RECUPERAR EL SADAR

No había apenas pisado Pamplona cuando Jagoba Arrasate ya había adoptado para sí el mensaje con el que el club había arrancado la temporada: el objetivo era volver a recuperar el espíritu con el que Osasuna y su afición se convirtieron en temibles durante buena parte de su historia. Arrasate, como aseguró en una entrevista que concedió a este medio hace unos días, quiere que el estadio rojillo sea de nuevo una pieza fundamental: “Es uno de los mayores activos que tiene Osasuna. Tú ves la última campaña, donde los números fuera de casa son brillantes, y claramente entiendes que el margen de mejora está en casa. Luego están los socios, que quieren que ganes tanto dentro como fuera, pero, si tienen que elegir, prefieren verte vencer en directo. Esa conexión va a ser importante. Y si conseguimos esa simbiosis ganaremos todos”.

“El partido puede estar muerto y hay unas ráfagas en las que el público celebra hasta un córner y te lleva en volandas. Eso no pasa en otros sitios. Nosotros tenemos que buscar continuidad, pero también aprovechar esas ráfagas del público para hacer el campo cuesta abajo”, afirma el entrenador rojillo.

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