‘Maravillas’, vuelta al punto de partida

el desalojo solo fue efectivo nueve horas, tras las que el gaztetxe fue okupado de nuevo “con más fuerza” que nunca

Un reportaje de Amaia Rodríguez Oroz. Fotografía Javier Bergasa - Sábado, 18 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Momento en el que los jóvenes del gaztetxe consiguen abrir la puerta y okupar de nuevo ‘Maravillas’.

Momento en el que los jóvenes del gaztetxe consiguen abrir la puerta y okupar de nuevo ‘Maravillas’. (Eduardo Sanz)

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Momento en el que los jóvenes del gaztetxe consiguen abrir la puerta y okupar de nuevo ‘Maravillas’.Protestas previas a la nueva okupación.Aparente normalidad en la plaza de Navarrería tras la okupación.

“Un desalojo, otra okupación”. Fue una de las consignas más sonadas durante las protestas de ayer. Lo advirtieron y cumplieron. Con gritos como este, y otros tantos, los manifestantes que llenaron ayer las calles y, especialmente, la plaza de Navarrería del Casco Viejo lo dejaron bien claro: Maravillas volvería a ser okupado. No hicieron falta más que nueve horas de desalojo para que los jóvenes del gaztetxe reunieran “más fuerza que nunca” para volver al punto de partida, del que “nunca nos tendrían que haber echado” y en el que pretenden continuar sin descanso.

El desalojo del Palacio del Marqués de Rozalejo finalizó en torno a las 10.15 horas de ayer y, desde ese momento, los jóvenes del gaztetxe ya maquinaban formas de acceder al interior del edificio y desbaratar las labores de sellado por parte de técnicos del servicio de Patrimonio del Gobierno de Navarra. Y lo consiguieron. “Si nosotros no hemos podido tapiar todas las posibles entradas en 17 días, ellos no lo iban a conseguir en una mañana”, dijo un joven del gaztetxe. Aprovecharon el momento de la kalejira -en torno a las 18.15 horas- para adentrarse en el Palacio y, desde ahí, facilitar la entrada a la marabunta que esperaba frente a la puerta principal. En pocos segundos, lograron abrir de par en par la entrada y, a partir de ese momento, comenzó la fiesta. “Ha sido un momento muy emotivo”, decían, después de sentir el calor de los aplausos que desde la plaza de Navarrería se desprendían.

Allí, el personal disfrutaba del momento, algunos por la nueva okupación y, otros, por tratarse de un viernes más. Lo cierto es que en la plaza el ambiente parecía el habitual. Cervezas, pintxos y risas colmaban la mayor parte de cuadrillas, tanto dentro como fuera del Palacio. Las conversaciones, sin embargo, parecían seguir todas la misma línea. “¿Vendrán otra vez a desalojar?”, “hoy no se atreverán”, “habrá que esperar al lunes para ver qué pasa”, eran las frases más repetidas de grupo en grupo. Los jóvenes del gaztetxe eran más rotundos. “No vendrán hoy (por ayer) porque sería como pegarse un tiro en el pie”, decían. No obstante, por si la noche se torcía, ya tenían su estrategia. “Algunos pocos permaneceremos dentro del gaztetxe constantemente, aunque la gran mayoría estará fuera, haciendo guardia;si se atreven a venir, formaremos una cadena humana y, con todas nuestras fuerzas, intentaremos impedir su entrada”, aseguraron.

Al cierre de esta edición, no ocurrió ningún incidente más y Rozalejo continuaba okupado. Algo que, según señalaron, esperan que continúe en el tiempo, “porque es necesario e imprescindible”. “Hacía falta un lugar para autogestionarnos y, si nos desalojan, lo volveremos a encontrar;ya se ha visto la respuesta del barrio, la gente lo quiere y lo apoya, así que nosotros seguiremos luchando por ello”, concluyeron.