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Lucidas carreras en un encierro lento y sin trasladados

A.M.G., pamplonés de 26 años, fue el único herido con una contusión en el hombro
Los toros de Couto de Fornilhos y Santa Teresa protagonizan un trayecto limpio en 2 minutos y 6 segundos

I. Enguita/J. Lizarraga D. Olóriz/I. Porto/E. Sanz/U. Beroiz - Domingo, 19 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Una menor velocidad de las reses permitió que los mozos pudieran hacer unas bonitas carreras.

Una menor velocidad de las reses permitió que los mozos pudieran hacer unas bonitas carreras.

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Una menor velocidad de las reses permitió que los mozos pudieran hacer unas bonitas carreras.

Tafalla- Seis toros negros de Couto de Fornilhos y Santa Teresa, ambos hierros del mismo ganadero, Pablo Hernández Alonso, permitieron ayer que los mozos hicieran “unas bonitas carreras sin mayor peligro”, según valoraron los vecinos que disfrutaron del cuarto encierro de las fiestas de Tafalla que se saldó con un herido.

Las reses recorrieron los 700 metros que separan los corrales de la plaza de toros en dos minutos y seis segundos, una carrera algo más lenta que las tres anteriores. “Sin ser excesivamente rápida, la velocidad ha sido muy buena. Este es uno de los encierros donde los corredores pueden disfrutar”, valoró uno de los pastores encargados de guiar a las reses a lo largo del recorrido.

Los termómetros marcaban once grados y los relojes señalaban las ocho en punto de la mañana cuando sonó el exploto que aceleró los latidos de los mozos. Nada más empezar la carrera, dos de los toros de las ganaderías de Pablo Hernández Alonso se volvieron a los corrales, pero los pastores consiguieron hermanar a la manada desde el comienzo del recorrido, según declaró uno de ellos.

Antes de llegar a la altura del ayuntamiento tafallés, uno de los astados tropezó e hizo que otro cayera a su paso, haciendo que este segundo quedara rezagado. “Un toro se ha reincorporado muy rápido, pero el otro ha quedado más atrás que el resto de la manada”, narró el pastor que guiaba a las reses en el primer tramo del recorrido. A su llegada a la curva de la Farola, los animales de ambas ganaderías llegaron muy abiertos, lo que provocó que varios mozos tuvieran que aumentar la velocidad e incluso hubo alguna que otra caída.

Este fue el caso de A.M.G., pamplonés de 26 años, que tuvo que ser atendido por los voluntarios de Cruz Roja por una contusión en el hombro derecho. El joven fue auxiliado en el puesto sanitario situado en la curva de la Farola y fue dado de alta en el momento. Esta fue la única atención solicitada durante el cuarto encierro de la ciudad del Cidacos, una de las carreras más limpias de este año.

Una vez dejado atrás este primer tramo, la manada continuó partida hasta el ruedo, “con dos toros por delante, seguidos por otros dos, el quinto en solitario y el sexto rezagado”, según recapituló uno de los pastores.

SÁBADO CONCURRIDO

El de ayer fue un encierro en el que se registró una gran afluencia de gente, en gran parte debido a que era fin de semana pero, a pesar de ello “sin duda el día en el que más mozos corrieron fue el primero, el 15 de agosto”, añadieron los espectadores habituales de estos encierros.

Sin embargo, a pesar de notarse que fue un encierro concurrido, Ander Gallo Iraldi, de 23 años y de Pamplona, encontró varios huecos en los que meterse en el tramo que conecta la Farola con la Estación: “El toro se me ha puesto al lado y, la verdad, me ha impresionado. Aunque hubiera bastante gente, no había ningún problema de espacios”, valoró. Este joven pamplonés está empezando en “el mundillo de los encierros” y ayer fue la primera vez que se atrevió a correr delante de las reses en Tafalla.