Editorial de diario de noticias

Un nuevo margen para una solución real

La decisión del Gobierno de Navarra de paralizar el proceso del cuestionado desalojo del gaztetxe ‘Maravillas’ por “responsabilidad” ante la “gravedad de la situación” y el archivo judicial de la causa abren un tiempo para el diálogo

Domingo, 19 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El controvertido y fallido desalojo del gaztetxe Maravillas dio ayer un giro de 180 grados que cambia el panorama y que abre un nuevo escenario, ojalá para el diálogo y el entendimiento. Ante la nueva okupación del edificio, apenas unas horas después de que concluyera la operación, el Gobierno de Navarra solicitó la suspensión del auto de desalojo -que había procedido a ejecutar días antes, también por otra decisión judicial- apelando a un ejercicio de responsabilidad ante los riesgos que podría suponer una nueva intervención en un espacio en el que estaban concentradas una gran cantidad de personas, entre ellas numerosos menores. El juez acabó, no obstante, decretando el archivo de toda la causa abierta por okupación, lo que abre un panorama temporal aún más amplio para todas las partes. Tanto esto como las circunstancias de la reokupación del viernes merecerían un análisis de responsabilidades políticas y profesionales en sí mismo, pero en el plano social, lo importante es que se abre un nuevo escenario con menor presión temporal, judicial y policial para que todos los agentes implicados puedan abordar un diálogo honesto y una solución real. Porque a estas alturas parece claro que los pasos (por acción y por omisión) que condujeron hacia el callejón al que fue abocado el contencioso marcaban una senda hacia una escalada de acción-reacción preocupante hasta el punto de convertir un tema -complejo, pero sectorial, como es el abordaje de una reivindicación juvenil sin generar agravios comparativos ni incumplir la legalidad- en un asunto de gran magnitud política y de orden público con riesgo para la estabilidad institucional y para las propias personas, más allá de los bienes. El Gobierno recibirá ahora otro torrente de críticas como las que fue objeto en un primer momento, pero ahora desde el espectro político contrario. Fallos técnicos y contradicciones aparte, lo cierto es que las decisiones hay que tomarlas según los contextos y en ambos momentos el Ejecutivo -que gobierna con el apoyo de cuatro siglas, de las que tres habían criticado su gestión- no ha renegado de su responsabilidad de gestión pública. Por eso sigue insistiendo en la necesidad de un proyecto nuevo para Rozalejos. En eso no ha cambiado, pero este movimiento de ficha debería servir para que Gobierno, Ayuntamiento -a quien compete el ámbito de la población joven de su ciudad-, socios parlamentarios, colectivo Maravillas, asociaciones vecinales y otros actores se sienten de verdad para aprovechar el nuevo margen y dar con una salida sostenible sin vencedores ni vencidos: que gane Iruña y el cambio.

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