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Una odisea “de película”

La huida por Elizondo de Xabier de Landaburu

El traslado desde Gasteiz a Elizondo y el ‘pase’ a Francia de Xabier de Landaburu, vicelehendakari del Gobierno Vasco, fue una de las acciones más destacadas de la Red Alava, en la que se integraron nacionalistas vascos del Valle de Baztan.

Un reportaje de Lander SantamaríaFotografía J.M. Ondikol/Archivo L.M.S. - Domingo, 19 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El primer lehendakari del Gobierno Vasco, José Antonio Agirre y Xabier de Landaburu, delegado en París y el vicepresidente hasta la invasión de Francia por las tropas de Hitler.

El primer lehendakari del Gobierno Vasco, José Antonio Agirre y Xabier de Landaburu, delegado en París y el vicepresidente hasta la invasión de Francia por las tropas de Hitler. (ARCHIVO)

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El primer lehendakari del Gobierno Vasco, José Antonio Agirre y Xabier de Landaburu, delegado en París y el vicepresidente hasta la invasión de Francia por las tropas de Hitler.

El exdiputado y miembro del Euskadi Buru Batzar, el comité ejecutivo del Partido Nacionalista Vasco, Francisco Javier o Xabier de Landaburu, había sido detenido dos veces por las autoridades del genocida golpista Francisco Franco y en ambas puesto en libertad. Durante un tiempo permaneció oculto hasta que la situación se tornó insostenible y se decidió su traslado a Francia, en una operación protagonizada por miembros baztandarras y en una de las acciones más importantes llevadas a cabo por la Red Alava.

Xabier de Landaburu había construido en su domicilio un escondite en el que se ocultó, materialmente emparedado tras un aviso de que iba a volver a ser detenido, muy probablemente de forma definitiva, durante al menos trece meses hasta septiembre de 1937. Las “visitas” continuas de los franquistas y con todo el País Vasco en poder de los sublevados, aconsejaron en un momento dado la necesidad de su puesta a salvo. Se recurrió a la Red Álava, en la que se integraron los elizondarras y hermanos Bittori y Esteban Etxeberria, Agustín Ariztia y en alguna medida la familia Garmendia, reconocidos nacionalistas vascos y de estos últimos, al menos esporádicamente pero jugándose la vida, Ignacio y Rafael, que sería el chófer que trasladaría a Landaburu de Gasteiz a Elizondo.

Rafael Garmendia Goiburu era taxista y “algo más” posiblemente como otros muchos baztandarras de la época. Era hombre campechano y bueno, muy afable, “un pedazo de pan” al decir de quienes le recuerdan. En solitario o en compañía de otros que no ha sido posible determinar, aceptó el servicio a sabiendas de lo que suponía con su coche, Fiat 508 Balilla bastante popular y se desplazó a Gasteiz a hacerse cargo del “paquete”.

el viajeLa odisea del viaje hasta Elizondo debió ser de película. La versión más conocida dice que Landaburu viajó acurrucado dentro del portamaletas, lo que resulta más bien dudoso a la vista del espacio existente ya que el automóvil era chato o estaba “cortado” verticalmente en la parte posterior como se puede observar en la fotografía.

En lo que parece más creíble tras estudiarse las características del vehículo es que Xabier de Landaburu viajara en un mínimo espacio y eso sí hecho un ovillo entre el respaldo del asiento trasero, una vez descosida o retirada la funda posterior, y el pequeño hueco del portamaletas agarrotado y en una postura por demás incómoda.

Del recorrido por los aproximadamente 170 kilómetros que distan entre Vitoria-Gasteiz y Elizondo, por las actuales A-1 y N-121-A (entonces la comarca 133) nada se sabe. Lo más probable es que se hizo sin descanso. El reconocido periodista Gorka Landaburu, hijo de Xabier cree que “nunca se habló en casa de aquello” y de haberse hecho él apenas tenía 11 años al morir su padre (1960) y no lo guarda en su memoria. De la misma forma, Mili Garmendia, hija de Rafael e igualmente una niña entonces (han transcurrido 80 años) , no recuerda tampoco que alguna vez fuera motivo de conversación familiar. El tío Rafael, como le conocíamos, era hombre prudente y nunca alardeó de semejante aventura.

la llegadaAl llegar a Elizondo, Rafael Garmendia recorrió la calle Santiago, giró a la izquierda en la travesía de Burjes y enfiló la entrada al garaje que tenía enfrente, en el cruce con el actual número 8 de la calle Jaime Urrutia, donde hoy se levanta el edificio Goizalde, entró directo y su hermano, el patriarca Ignacio y sus hijos se apresuraron a cerrar las puertas.

Alguien, de acuerdo con su propio testimonio, puede que el mismo Rafael, parece que se dirigió al su hermano Ignacio, erguido en sus dos bastones, la conveniencia de que Pakito (un adolescente a la sazón) abandonara el recinto antes de descargar su valiosa carga. La respuesta fue determinante: “No te preocupes, este (por Pakito Garmendia) ya sabe de que van estas cosas y los tiempos que vivimos”. Así que Pakito, después propietario con Juanita Galarregi del restaurante Eskisaroi, estuvo allí y presenció los hechos que nos contaría años más tarde.

Landaburu fue sacado con el cuerpo entumecido y totalmente anquilosado, fue preciso aplicarle friegas en piernas y cintura hasta que lograron aliviarle y ponerle en pie. De ahí, desde el garaje y ya de noche cerrada, fue llevado a Etxenikea, casa distante unos 50 metros sólo separada por un huerto, y acogido y ocultado por la familia del elizondarra Agustín Ariztia, miembro activo de la Red Alava.

En breve tiempo, se organizó su paso por la muga (Baztan tiene 50 kilómetros de linde con el País Vasco-francés), y con ayuda de algún mugalari o contrabandista conocedor al detalle del terreno (o por el propio Agustín) y puede que por los barrios rurales de Berro y Beartzun, se ayudó a Xabier de Landaburu a llegar a San Juan de Luz y a la libertad antes de ser enviado a París. Esa es otra historia