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De menos a más y de más a menos

Crónica de la gran inversión menguante

Esparza sigue justificando desde UPN su habilidad negociadora para prometer más de 2.500 millones de euros de inversiones en los Presupuestos Generales, que finalmente han quedado en 62.


Un reportaje de Daniel Burgui - Domingo, 19 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Esparza visita las obras del TAV.

Esparza visita las obras del TAV.

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Esparza visita las obras del TAV.

“La gran inversión”. Así, con título casi de película, calificaba y reivindicaba el líder de UPN Javier Esparza aún esta semana al acuerdo presupuestario que firmó con Mariano Rajoy. Hacía Esparza estas declaraciones grandilocuentes este lunes 13 de agosto en Peralta, mientras visitaba la reanudación de las obras del Tren de Alta Velocidad (TAV) con la discreta parafernalia de una solitaria pala excavadora que removía las polvaredas de los únicos 15 kilómetros de tramo previstos para este año. “Se demuestra a las claras que los acuerdos se cumplen y que por primera vez un partido en la oposición es capaz de traer una gran inversión, la única inversión que va a haber en Navarra en esta legislatura”, trataba Esparza así de defender las enmiendas con las que el dirigente regionalista prometía la llegada a Navarra de miles de millones, pero que al final se han quedado tan solo en 62. Era una forma de justificar su apoyo a unas Cuentas Generales que siguen situando el gasto del Estado en la Comunidad Foral en mínimos históricos, una tónica habitual con el PP. Una asignación que ha ido ocupando titulares y fluctuando de menos a más y de más a menos durante los últimos meses.

Este es el último capítulo de una narración en torno a las Cuentas Generales del Estado que ha ficcionado UPN desde los primeros días de abril, cuando el debilitado y desgastado Gobierno del PP (acosado por la corrupción, aislado y sin mayorías en el Congreso), presenta su borrador de Presupuestos que con 56 millones de euros sitúa a Navarra a la cola de las inversiones estatales, sufriendo un recorte del 29,88% respecto al año anterior.

Desesperado, Mariano Rajoy necesita los votos principalmente del PNV pero también conciliar los ánimos de UPN, que pone sobre la mesa como condiciones “mejorar la foto” de las inversiones y que no se negocie -ni tan siquiera se hable- sobre el posible acercamiento de presos de ETA a cárceles navarras y de la CAV.

Tras cruces de declaraciones, y sin la foto con Rajoy que sí consiguió sacarse en 2017, Esparza asegura el día 22 de mayo que ha logrado un acuerdo suscrito con el PP que beneficiará a “todos los navarros”, con enmiendas por un importe de 2.667 millones de euros para el periodo 2018-2023 para desarrollar el TAV a su paso por la Comunidad Foral. El acuerdo también prometía actuaciones clásicas, como la conexión de la autovía A-15 en el tramo Tudela y Soria y un tercer carril en la N-121-A, además de la gratuidad de la A-15 para viajes en el día, ayudas a una docena de polideportivos de localidades de la Ribera de Navarra y la financiación pública de prejubilaciones que contribuyan al rejuvenecimiento de la plantilla de Volkswagen Navarra con la incorporación de 800 nuevos empleados. Para ese proceso de apoyo a la multinacional alemana, el Estado aportaría nada menos que 80 millones de euros de dinero público.

Lograba Mariano Rajoy con estas promesas sumar los votos de los dos diputados de UPN tan necesarios para salvar días más tarde los que serían sus últimos Presupuestos con tan sólo cinco votos más a su favor: los 176 que sumaban PP, Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria, Nueva Canarias, Foro Asturias y obviamente UPN;en contra de los 171 del resto de partidos: PSOE, Unidos Podemos, ERC, PDeCAT, Compromís y EH Bildu.

NI TREN, NI VOLKSWAGEN

Sin embargo, el giro narrativo de esta historia se da sin cambiar ni tocar ni una coma de las 734 páginas de la Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2018 que redactó el PP, aprobó UPN y fue publicado en el BOE el pasado 4 de julio. El 2 de junio de 2018, de forma histórica el PSOE en el Congreso recabó los votos necesarios para validar la moción de censura que desalojaba al PP del poder, defenestraba a Mariano Rajoy como presidente y hacía a Pedro Sánchez nuevo jefe del Gobierno de España.

De forma inédita se producía este cambio de Ejecutivo que días más tarde debía defender y respaldar unas Cuentas que públicamente habían repudiado. Este cambio de protagonistas -pero no de guión- dejó al descubierto que la partida asignada para este año 2018 para el TAV en Navarra era tan solo de 28 millones de euros de los 820 que se prevén gastar. Aunque en los actuales Presupuestos sí se indica que el Gobierno de España se “compromete a cumplir los calendarios y previsiones de licitación y ejecución comprometidos a las diferentes comunidades autónomas” en el caso de Navarra no hay nada. Más allá de lo que Esparza hubiese podido apalabrar con Mariano Rajoy, que no tiene carácter oficial ni enjundia institucional. Así que de los más 2.500 millones la rebaja es hasta los 28. Y en lo que la Ley de Presupuestos sí es muy clara es respecto a restringir de forma específica futuras deudas de la entidad pública Adif, y las inversiones en línea de Alta Velocidad.

Pero fue este pasado día 2 de agosto cuando la nueva ministra de Industria, Reyes Maroto, en su visita a Navarra, desveló cómo se iban a efectuar las prejubilaciones de VW Navarra: ni idea. “No disponemos ahora mismo de ese dinero porque no se recogió en los Presupuestos de 2018”, afirmó contundente y clara. E indicó que el acuerdo alcanzado entre UPN y el anterior Gobierno central del PP fue “extrapresupuestario”, “verbal” y “no se recogió en los Presupuestos de 2018”. Estas declaraciones provocaron la reacción inmediata de UPN, que convocó una rueda de prensa urgente en la que Esparza calificó las palabras de la ministra como “lamentables”. Compareció ante los medios asiendo en la mano los papeles del acuerdo que suscribió él mismo para demostrar que no fue verbal, pero lo que no pudo evitar asumir Esparza fue el golpe de realidad y terminó por reconocer que no hay una consignación concreta para VW en los Presupuestos de 2018, aunque sí existen partidas para formación, renovación de plantillas, modernización o mejora de la competitividad.

En cualquier caso, este último achicamiento público demuestra cómo la “gran inversión” para Navarra ha sido más bien una asignación de cuartos menguantes y crecientes a merced de declaraciones y acontecimientos.