Zikiro-jate multitudinario

La sorginen leizea de zugarramurdi fue una vez más un lugar mágico donde 800 comensales degustaron el tradicional menú

Un reportaje de Fernando Anbustegi Goñi. Fotografía Juan Mari Ondikol - Domingo, 19 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El zikiro, asándose lentamente bajo la atenta mirada de los erretzailes, bendecido por los rayos del sol.

El zikiro, asándose lentamente bajo la atenta mirada de los erretzailes, bendecido por los rayos del sol.

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El zikiro, asándose lentamente bajo la atenta mirada de los erretzailes, bendecido por los rayos del sol.El veterano Joxe Angel Olaizola (80) y Kepa Lekuona (12).Nadie quiere perderse el plato estrella, el zikiro.Cada comensal debe regocer sus cubiertos, pan y puro.La piperrada es esencial en el zikiro-jate.La bebida se refresca en Infernuko Erreka.
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Zugarramurdi fue ayer, una vez más, el paraíso terrenal de los amantes del zikiro. El último día de fiestas, como es tradición, la cueva de las brujas fue escenario de un zikiro-jate multitudinario. 800 hambrientos comensales dieron buena cuenta de las viandas preparadas con esmero por todo un pueblo. Y es que el zikiro-jate de Zugarramurdi es un auzolan de todo un pueblo. Buena parte de los zugarramurdiarras se vuelcan para organizar el zikiro de zikiros. El más grande, el más tradicional y también el más mágico, por el entorno, las cuevas donde supuestamente se realizaban los akelarres, Sorginen Leizea Ayer no había brujas, no había carnero, no había bebidas alucinógenas, pero había mucho ambiente. Desde muy temprano, los experimentados cocineros empezaron su trabajo. Después de encender el fuego, pusieron toda la carne en el asador, ¡muchísima carne! Paralelamente, preparaban la piperrada, la salda y el café, imprescindibles junto al zikiro, en un zikiro-jate como debe ser. La “cocina” es un tanto especial, un asador de lujo, con extractores naturales, con mucha historia. Y es que la cueva de Zugarramurdi se convirtió una vez más en un restaurante, sin estrellas Michelín, pero con un menú tradicional con mucho arraigo y mucho tirón. La Infernuko Erreka, lejos de ser un infierno o un río infernal que quema, fue ayer el frigorífico donde se refrescaba la bebida.

HISTORIASe cumplen 107 años desde que Andrés Pery y su esposa Francisca Mendiburu volvieron de Argentina a la casa Barrenetxea y organizaron el primer zikiro-jate. Organizaron un asado de cordero al estilo pampero. La fiesta en cuestión fue sólo para hombres. Afortunadamente, la historia ha cambiado un poco, y hoy en día todo el mundo participa en el zikiro-jate. Y por suerte, más de un siglo después, podemos gozar del zikiro, del cordero asado al estilo pampero. No sólo en Zugarramurdi, sino en toda Euskal Herria, pues desde hace décadas, los zikiro-erretzailes de Zugarramurdi han extendido a todo nuestro territorio, y más allá, el arte de asar que tan bien controlan.

Ayer, una vez más, casi todo el pueblo, desde los más pequeños hasta los más veteranos, se volcó en la preparación del zikiro, trabajando en auzolan para la gente venida de fuera, ya que prácticamente todos los comensales del zikiro de fiestas son turistas o gente llegada a Zugarramurdi exclusivamente para esta gran celebración. Los zugarramurdiarras se “sacrifican” en fiestas, para luego gozar en las refiestas, que se celebrarán dentro de dos semanas. Sembrar para recoger. Saben bien que el día 18 de agosto les toca participar en el auzolan del zikiro, aunque también se lo pasan de miedo durante y después. La Sorginen Leizea fue ayer, como siempre, un lugar mágico donde dar rienda suelta al comer y al beber, como antaño, al ritmo de la música, el buen ambiente y la magia del entorno. Los Baigorriko Gaiteroak, Kuxkuxtu txaranga y la txaranga Atsegina de Irun pusieron las notas musicales. Al finalizar el zikiro, la fiesta se trasladó a la plaza, donde se bailaron la larrain-dantza y los muxikos;tarde y noche, hasta la madrugada, se prolongó la fiesta en la plaza, con bailables a cargo de Laiotz Taldea. No faltó el pobre de mí que decía adiós a las fiestas de este año, esperando al siguiente, aunque, como es sabido, dentro de poco serán las refiestas. Y las cogerán con ganas, no en vano, para muchos, las refiestas son mejores que las fiestas. Muchos echaron en falta ayer a José Javier Zubillaga, colaborador habitual en el zikiro, recientemente fallecido. DEP.