Grecia sale de la era de los rescates y toma las riendas de su futuro

Pese a ello, deberá permanecer en la senda de la austeridad presupuestaria y seguir vigilada hasta 2022

Lunes, 20 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

atenas (Grecia)- Grecia se libera hoy del corsé de los rescates y abre una nueva etapa en la que deberá financiarse por si misma, podrá tomar las riendas de su política económica, pero a la vez deberá permanecer en la senda de la austeridad presupuestaria durante más de cuatro décadas.

A pesar de que Grecia volverá a asumir las riendas de su destino tras ocho años bajo la tutela de los acreedores, seguirá sujeta hasta 2022 a una estrecha vigilancia, y cada tres meses deberá rendir cuentas de su situación financiera, en lugar de hacerlo de forma semestral como ocurrió con los otros países que se acogieron a un rescate.

Tras el desembolso hace dos semanas del último tramo del tercer rescate, por un total de 15.000 millones de euros, el país cuenta ahora con un colchón efectivo de unos 24.000 millones que deberá servir para, en caso de necesidad, cubrir sus necesidades financieras durante 22 meses.

Si bien la intención del Gobierno de Alexis Tsipras es salir cuanto antes a los mercados, tras la crisis italiana y la actual en Turquía el bono a diez años no logra situarse por debajo del 4%, un nivel que encarece mucho la financiación a través de los mercados.

Las agencias de calificación no ven todavía al bono heleno en grado de inversión, a pesar de que todos, políticos y economistas, se deshacen en elogios sobre los esfuerzos fiscales -sin parangón en la Unión Europea- que ha hecho el país.

Levantar el país no será fácil, teniendo en cuenta que el Gobierno se ha comprometido a generar superávit primarios del 3,5% hasta 2022, y del 2,2% de media hasta nada menos que 2060.

datos positivosAun así, hay datos económicos positivos: en mayo el paro bajó al 19,5% situándose por primera vez por debajo del 20% desde septiembre de 2011;en los ocho años bajo programas de asistencia, el país pasó de la recesión (el PIB cayó un 5,5% en 2010) al crecimiento (1,4% en 2017) y del déficit (11,2%) al superávit (0,8%).

A pesar de todo, la población no nota que su vida esté cambiando a mejor, lo que no extraña si se tiene en cuenta que el empleo creado es en buena parte a tiempo parcial, y que cada vez mas gente tiene que vivir del salario mínimo de 586 euros mensuales.

Los jubilados, hasta hace poco el sostén de muchas familias golpeadas por el paro, han perdido en torno el 40% de sus ingresos, y tres cuartas partes de los pensionistas tienen que vivir con menos de 1.000 euros al mes. Por si no fuera suficiente, las pensiones deberán sufrir un nuevo tijeretazo a partir del próximo año, según el acuerdo con los acreedores. - Efe