Música

Relatos bíblicos

Por Teobaldos - Lunes, 20 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

XI Festival de órgano de Larraga ‘diego gómez’

Órgano: Gonzalo Caballero. Programa: J.M. Muneta, Cuatro piezas. Pachelbel, chacona en fa menor. Johann Kuhnau, Sonatas Bíblicas 1 y 6. J.C.F. Fischer, chacona en Fa mayor. Bernardo Storace, chacona en Do mayor. Lugar: Iglesia de San Miguel. Fecha: 17 de agosto de 2018. Público: buena entrada.

La espléndida caja del órgano de la iglesia de San Miguel de Larraga permanece reluciente y expectante, dispuesta a desvelar, como todos estos últimos años del ciclo Diego Gómez, sonidos originales, que siempre nos parecen nuevos, y nos sorprenden;atrapados entre esos angelotes custodios, que pueblan su fachada, y dispuestos a expandirse, cuando el organista ciriquea sus registros y teclados. Ya van once años. Es un ciclo consolidado. Oficia, como siempre, el gran músico y compositor J. M. Muneta, incombustible entre su extensa producción, y su inagotable creatividad. En la consola, Gonzalo Caballero: un organista en la estela de la actual y magnífica escuela de órgano de Navarra, que, con la tradición de nombres como Taberna, Echebeste o Iráizoz, fue un tanto renovada por José I. M. Zabaleta -recientemente fallecido, y a quien recordamos hoy- y que continúan, con verdadero acierto, los profesores que escucharemos en este ciclo. Caballero presenta los relatos bíblicos de Kuhnau, como eje central, tres rotundas chaconas, y un espiritual saludo musical de Muneta. Está asistido por dos acólitos que manejan los registros, cuya manipulación es fundamental para el carácter descriptivo del concierto. Y es que la sonata bíblica El combate entre David y Goliatde Kuhnau -muy bien presentada por un miembro de la organización- es un verdadero pase, en cinemascope sonoro, de los acontecimientos tan conocidos. Un bronco y pesadote registro grave marca la aparición de Goliat, seguido de semitonos vacilantes que hacen referencia al temblor de los israelitas;el valor de David está descrito con un tema optimista y un registro brillante, muy bien interpretado por el organista, que busca siempre la claridad en todo el devenir de la historia;la batalla es otro momento culminante, nos transporta a las del barroco español (Cabanilles…);y es admirable la, casi ingenua, representación de la trayectoria de la honda, o de la huida de los filisteos en rápidas semicorcheas. La alegría de los israelitas y el Concierto en honor de David son una extraordinaria exhibición de los registros del órgano creado por Diego Gómez: registros de pájaros, trompetería horizontal, chirimías, dulzainas, y poderosos fagotes, que, aún en su antigüedad (1775) nos trasladan a nuestras fiestas de hoy;a los instrumentos populares de los pasacalles. Supongo que los organeros fundían los tubos del órgano, precisamente, buscando esos sonidos de las fiestas más cercanas. Más recogida, meditativa, intimista y solemne, la segunda sonata interpretada (la nº 6):Muerte y sepultura de Jacob: registros en matices piano, y una sonoridad retraída, como de catacumba, con un bajo continuo constante, misterioso, simulando que se escapa el alma;hasta el último fragmento que arroja luz y consuelo. Las chaconas, sobre todo las de Ficher y Storace, -en la de Pachelbel aún no se había hecho el organista con el instrumento- magníficas en la poderosa mano izquierda que marca el tema, y en la derecha que lo adorna.