Acerca de las expectativas

Arancha Caballero Sagardía - Lunes, 20 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Las expectativas son como el bicho de Kafka. Construcciones individuales de cada uno, muy activas todo el tiempo, cuyo objetivo consiste en encaminar a la atención hacia afuera… a la espera de que algo ocurra. Desde un rol totalmente pasivo, como quien ve llover desde el alféizar de su ventana. Van cambiando como el discurso político de X o Y, llegando incluso a desplazar la percepción interna de la realidad.

La fuerza de la expectativa se alimenta por dos fuentes principalmente:

-Creencias: de ahí nacen las religiones con el objetivo de uniformar tu percepción, desplazando otras, y trasladando a cada uno hacia un extremo u otro.

Vienen a decirme que lo más importante es lo que yo veo, siento, a nivel individual… siendo eso más importante que la vida misma (tal y como es).

-Otras fuentes: carencias, miedos, herida de abandono, emocionalidad no sentida… todas ellas alimentan y dan fuerza a las expectativas.

Cuando estas no se cumplen… traen aparejada la decepción.

Por ejemplo, que ganara Belén Esteban ciertos realities. Y es ahí cuando tratamos por todos los medios de culpar a otros, ja ja. Ha habido tongo, se han equivocado, patatín patatán.

Al fin y al cabo las expectativas no dejan de ser meras proyecciones, que cuando más se alinean con la realidad nos alejan del estrés y cuanto más se alejan… más nos decepcionan y frustran. La idea es detectar cuáles son y sobre todo, cómo se articulan, qué los alimenta… la ansiedad, la cultura social, Perico el de los palotes… en fin.

En marketing jugamos mucho con las expectativas de las personas y luego llegan las sorpresas. Por eso, esta marketiniana prefiere atacar a las necesidades y no crear falsas expectativas.

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