Boicot al apartheid israelí

Por Mahmoud M. Rabbani - Lunes, 20 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

el conflicto palestino-israelí empieza en 1917 con la alianza del imperialismo británico y el movimiento sionista, Declaración de Balfour, para establecer un hogar nacional judío en Palestina a costa de los derechos de los indígenas palestinos, que formaban el 92% de la población. Esta alianza hizo posible la creación del Estado de Israel y la expulsión de 750.000 palestinos en 1948. El centro del conflicto es la exigencia absurda del movimiento sionista de discriminar a las personas en función de sus supuestos antecedentes raciales de hace más de 3.000 años y su actual religión.

Desde el principio, el sionismo estaba en contra de la igualdad entre palestinos y judíos y no podía completar su proyecto y mantenerlo más que en violencia (violencia en masacres contra los palestinos para echarles de su país como la de Deir Yassin, violencia de guerras contra sus vecinos árabes, opresión y represión de palestinos bajo la ocupación y el bloqueo especialmente en Gaza y guetización). ¿Qué delito habrían cometido los palestinos para merecer ser expulsados o encerrados en guetos y ser privados de libertad de movimiento bajo el bloqueo y la ocupación? La estrategia israelí de guetización de los palestinos (asfixia de la economía y vida palestina) y su opresión lo utilizan como un medio efectivo para mantener la dominación y la ocupación.

Para combatir el racismo y el apartheid de la política sionista, es necesario ofrecer un objetivo positivo, un valor positivo. Este objetivo positivo, este valor positivo es la igualdad. Criticar la política israelí sin promover el objetivo de igualdad es condenarlo al malentendido, a la desmovilización y de hecho al fracaso. “Igualdad o nada” escribió Edward Saïd con razón.

La escritora israelí Matalon declaraba su preocupación acerca de “nuestra democracia” sin darse cuenta de que la democracia sionista no es compatible con la igualdad y la paz. Muy pocos israelíes piensan en el problema en su conjunto. Pues aquellos que deploran la actual política israelí deberían comenzar por cuestionar la exigencia israelí de dominar. La elección es entre la paz en la igualdad y la dominación y el apartheid sin la posibilidad de la paz.

Hace falta una solución positiva y el valor positivo por excelencia es la igualdad. La única solución es la igualdad. La sociedad israelí está soldada alrededor de un consenso fuerte (nosotros primero, tanto peor para los no judíos) incompatible con la igualdad, pues incompatible con cualquier apaciguamiento, ver 100 años de este conflicto interminable. La experiencia sudafricana muestra que para cambiar las mentalidades que rechazan pensar en la igualdad, es necesario aplicar las sanciones, un boicot.

La única posición coherente para cualquier demócrata, israelí o no, es abogar por un boicot al estado de Israel como el Mandela de Sudáfrica cuando pidió un boicot a Sudáfrica durante el apartheid. Porque sin el boicot, sin sanciones, el Estado de Israel continuará implementando su estrategia de guetización de los palestinos para asfixiarles económica y socialmente con el fin de expulsarlos como ya lo ha hecho anteriormente y ahora más con la nueva ley fundamental que define a Israel como “el hogar nacional del pueblo judío”, aprobada por el Knesset israelí el 19 de julio, que refuerza la visión racista y apartheid de este Estado hacia los indígenas palestinos.

Muchos defensores de Israel, como el que ha escrito una carta publicada en DIARIO DE NOTICIAS de Navarra el 29 de julio, no hablan de la estrategia israelí que es una estrategia de marginación. Estos no presentan la realidad de la política racista de los sucesivos gobiernos de Israel que aplican una estrategia de marginación/guetización, con mayor intensidad ahora con el Gobierno Netanyahu-Liebermann. Afortunadamente, otros describen el fondo de esta política. De hecho, sin saber la estrategia israelí de guetización, es difícil entender la necesidad de boicotear, castigar el Estado israelí, practicante del apartheid.

La profesora Nurit Peled, en una carta dirigida al Parlamento Europeo el 16/7/2014, pidió boicot y sanciones a Israel hasta que cese el apartheid y la ocupación. Ella condenaba principalmente: “la opresión, la esclavitud, las humillaciones y el estado de sitio impuesto sobre los palestinos” (15/3/2014).

Esta estrategia de guetización recuerda de hecho a los Bantustanes de la época del apartheid en Sudáfrica. El gueto más grande del mundo actualmente es el de franja de Gaza, donde están asediados dos millones de personas mediante un bloqueo infernal. El término gueto ha sido citado en el informe de Jean Arthius para el Parlamento Europeo sobre Gaza (24/7/2016). El Parlamento Europeo ha pedido el 18/5/2017 el levantamiento de este bloqueo y el fin de la ocupación colonial israelí y las espoliaciones. Esperamos que pida pronto la suspensión del acuerdo de asociación de la Unión Europea con Israel por su política de apartheid hacia los palestinos, negando sus derechos a tener un Estado independiente y el derecho de los refugiados al retorno, por no ser de una determinada religión. El autor es catedrático universitario jubilado