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La otra crónica

Queda mucho (trabajo)

Por Javi Gómez - Lunes, 20 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El estreno de Osasuna en Liga fue poco positivo y dejó a las claras que, pese a que esto acaba de empezar, a Jagoba y a su cuerpo técnico le queda mucho trabajo por hacer para que el equipo entienda las señas de identidad con las que quiere que se identifique el conjunto rojillo.

El partido de ayer no debería cambiar la idea de Osasuna de solamente fichar un extremo más. Las temporadas se planifican y si el club ha estimado eso, sería muy extraño que ahora lo cambiasen. La alineación de ayer fue muy ilusionante para el presente y para el futuro, siempre y cuando exista una evolución y no se repitan errores groseros como algunos de ayer en la primera mitad.

Para empezar, el equipo careció de contundencia cerca del área de Juan. Así se perdió el balón que acabó en el penalti sobre Castro. La primera parte pudo acabar mucho peor si no es por la intervención del canterano en tres ocasiones para evitar otras tantas ocasiones claras. El de Almudévar se ganó seguir la semana que viene.

Osasuna realizó una muy mala primera parte y mejoró con los cambios, pero no se vieron esas señas que Arrasate quiere inculcar

Además, el equipo careció de esa agresividad que el entrenador vasco está pidiendo constantemente a sus jugadores. No hubo presión incisiva y en el campo en el que ocurrieron cosas fue en el de Osasuna, especialmente durante la primera parte.

En la segunda mitad, con los cambios tanto de hombres como de sistema, el equipo mejoró y logró llegar al área rival, aunque sin mucho peligro. Eso sí, el golazo de Nacho Vidal en el 86 habría dejado por lo menos el buen sabor de boca del punto. El colegiado decidió que no era válido en una decisión difícil de valorar (aunque queda la sensación que a otro equipo a lo mejor no se la anulan). Lo cierto es que Brandon, Villar e Imanol le dieron otro empaque al equipo.

Lo más positivo, además de esa mejoría, aunque suene raro, es la autocrítica exhibida por el grupo en general y por el entrenador en particular, por ahí da pie a pensar que el equipo irá hacia arriba.

Queda un mundo, o dos, y la tranquilidad debe de seguir como estaba hasta ahora. Pedir una revolución en el once por un mal partido es, cuanto menos, descabellado. El domingo llega el momento de El Sadar y el equipo ya ha demostrado en pretemporada que puede dar dos versiones muy diferentes en poco espacio. Queda mucho tiempo, pero también mucho trabajo.