Volkswagen plantea un ERE temporal para Landaben ante la falta de motores

La empresa propone ocho días de parón, cinco para la primera semana de septiembre
La adaptación a la nueva normativa de gases y el trasvase a la gasolina han colapsado a los proveedores

A. Irisarri - Martes, 21 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Un operario, en pleno proceso de carga de uno de los coches fabricados en Landaben.

Un operario, en pleno proceso de carga de uno de los coches fabricados en Landaben. (Javier Bergasa)

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Un operario, en pleno proceso de carga de uno de los coches fabricados en Landaben.

pamplona- La dirección de Volkswagen Navarra ha planteado a sus trabajadores un ERE temporal de ocho días para la planta de Landaben. El anuncio se trasladó a los sindicatos ayer a primera hora de la tarde, y es de aplicación casi inmediata: cinco días en la primera semana de septiembre (desde el lunes 3 hasta el viernes 7, ambos incluidos) y otros tres todavía por determinar, que afectará a los 4.600 trabajadores en plantilla y que repercutirá también en los cerca de 13.000 empleos del tejido industrial asociado. El motivo por el que la dirección propone cerrar la persiana durante ocho días es tan sencillo como sorprendente tratándose de un consorcio automovilístico puntero: las casas que construyen los motores para la firma alemana no dan abasto, y Volkswagen se ha quedado sin motores para ensamblar en los coches. No hay más, asegura la empresa, que ya ha aplicado una política de paros temporales muy similar en Alemania, México y Sudáfrica y que achaca el colapso en las líneas de fabricación de motores a la adaptación a la nueva normativa y el trasvase de pedidos hacia la gasolina.

El anuncio, que es casi histórico -no se recuerda una propuesta de ERE temporal tan larga en la planta navarra- ha sido recibido con desafección por parte de los sindicatos. Mayoritariamente, critican la premura de los plazos, la falta de información y el talante de la empresa, que en última instancia propone que sean los propios trabajadores los que asuman (yéndose temporalmente al paro) el coste -junto con el resto de contribuyentes- de lo que consideran como un error de planificación de la empresa.

Porque que se tenía que acometer una homologación de motores de acuerdo a la normativa WLTP que entrará en vigor el 1 de septiembre era algo que se sabía desde hace tiempo, por lo que la noticia ha pillado “de sopetón”, como aseguró ayer Alfredo Morales, delegado de UGT y presidente del comité de empresa. “Sin duda es una mala noticia, porque antes de irnos de vacaciones pensábamos que la situación era normal”, asegura. Ahora, no obstante, considera que lo que hay que hacer es negociar con la empresa e intentar que la plantilla “no tenga que pagar la factura”.

15 días de negociaciónPara negociar con la dirección el comité de empresa va a tener dos semanas. Hoy está previsto que se conforme una mesa de 13 miembros que, presumiblemente, tendrá la primera reunión con la dirección mañana o pasado. Algo de margen puede que haya -sobre todo para negociar las condiciones del ERE, e igual hasta para evitar esos tres días sin calendarización-, pero todos los sindicatos creen que el cierre el próximo día 3 es irreversible. “Es una chapuza”, apunta Raúl Portillo desde LAB. “No sabemos si es achacable a Alemania o también tiene parte de culpa la dirección de aquí, pero esta situación se podría haber evitado”, considera. Hubiese bastado, cree, con “no haber apurado tanto” y haber hecho las obras de trasvase antes. Ahora tiene claro que ellos no van a ser los paganos. “Nos parece lamentable que se pretenda hacer un ERE a costa de los trabajadores y de la sociedad navarra, que es la que lo asume”.

Una línea similar sostiene Igor Peñalver, de ELA, quien también cree que es la empresa quien tiene que asumir el coste de la maniobra. “Si tú como multinacional has hecho una mala planificación y nos mandas a casa, lo lógico es que nos pagues tú esos días”, reflexiona, para considerar que el ERE temporal, así planteado, incluso podría ser revocado en los tribunales. En otras ocasiones, empresa y trabajadores se han repartido el coste de otros parones, sobre todo cuando han formado parte de acuerdos más amplios. Pero ahora considera que se trata de un error que tiene que subsanar la empresa.

“Nosotros vamos a pedir que la empresa pague todo”, añade Patxi Sanz, de CGT. A su juicio, no son normales “ni las formas ni el proceder”, sobre todo “cuando el 30 de julio hubo reunión de calendario y no se nos dijo nada”. Iñaki Coscolín, de Cuadros, lo resume con una metáfora: “Nos están dando una bofetada a los trabajadores”. Asume que todavía es pronto para emitir un juicio, pero Coscolín lamenta que los trabajadores “nosotros y los de toda Navarra” vuelvan a “sujetar un mal hacer”. Por delante tienen dos semanas de negociaciones en los que tratarán de “hacer que el cierre sea lo menos traumático posible”.