Un poquito de respeto

Lucía Gorría - Martes, 21 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Bolsas, latas, anillas, toallitas, compresas, colillas, preservativos, pañales, ropa...

Basura, desperdicios, eso es lo que cada mañana se recoge en una de las piscinas fluviales más bonitas y tranquilas que existía en todo Navarra. Me refiero al área recreativa de la foz de Benasa.

Y digo que existía, porque desde hace un par de veranos, la asistencia a este entorno privilegiado y gratuito se está masificado de tal manera que donde antes se podía escuchar el canto de los pájaros, las chicharras y el sonido del río, ahora se escuchan gritos o música que molesta a la fauna de la reserva natural, donde antes el aroma a flores y hierba mojada por el aguazón mañanero rodeaba todo, ahora apesta a orín y heces (y no sólo de animales).

Donde antes encontrabas flores e insectos ahora descubres papeles, compresas y heces a pesar de haber un contenedor en el parking.

Donde antes había una balsa de aguas frías y claras, cuidada y limpiada con asiduidad y voluntariamente (es decir gratuitamente) por los jóvenes de la zona, ahora encuentras una balsa de agua con una fina capa de grasa debido a las cremas e incluso alguna mierda de perro (que por supuesto el animal no tiene ninguna culpa y a pesar de estar prohibido el acceso al baño a los animales de compañía, pudiéndolo hacer en otra zona).

Donde antes existía un lugar de recreo y reposo para los habitantes de esta zona, ahora se encuentran que apenas tienen sitio para echar una toalla y mucho menos para que no se les manchen con colillas, cáscaras de pipas y demás frutos secos.

En esto, señores, señoras, niños y niñas, se ha convertido cada fin de semana y festivos del verano la foz de Benasa. Esto es lo que heredarán vuestros hijos e hijas, un mundo lleno de basura, desperdicios y mierda.

Un poquito de respeto, por favor.