Juez Llarena: el aguacil aguacilado

Javier Orcajada del Castillo - Miércoles, 22 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El órgano supremo de los jueces, el CGPJ publica una nota declarando que “es difícil considerar que pueda existir una actuación que vulnere de forma más fragrante y burda la independencia de un magistrado español”. Es la respuesta a la petición de amparo del juez Llarena ante la citación a declarar de un magistrado belga, quien le acusa de vulnerar la presunción de inocencia del expresidente de la Generalitat, Puigdemont. La contumacia de la justicia española raya en lo patológico, pues parece que se quiere provocar un conflicto internacional de consecuencias incontrolables y que exista algún demonio que incite al CGPJ a enfrentarse a los organismos judiciales de todos los países europeos. O que quieran defender lo indefendible y que tienen perdida la partida, tal como se cura en salud la ministra de Justicia al reconocer que la situación con la que se enfrentará el juez en Bélgica es “un poco complicada”. Y tanto: pues con las declaraciones incendiarias del órgano superior de los jueces, querer domar a la justicia de todos los países europeos con amenazas va a ser considerado como el “sostenella y no enmendalla” de Las mocedades del Cid, de Guillem de Castro, nada menos que ya en el siglo XVII nuestro orgullo patrio es pilar de nuestra justicia. Son las consecuencias que se derivan de la justicia del vencedor que permite que los jueces de órganos superiores de los tribunales sean nombrados por los partidos según cuotas de diputados, por lo que la separación de poderes de Montesquieu y alardear de ser un estado de derecho puede parecer en Europa un sarcasmo.

Alguien debería aportar un gramo de sentido común y se evite repetir el resultado del divertido drama de Quevedo para encontrar la salida del laberinto en el que se ha metido Llarena, pues parece una ironía que el juez de una causa en la que están involucradas las máximas instancias del estado termine declarando ante un tribunal europeo acusado de falta de imparcialidad. “Stultorum sunt plena omnia”. Ciceron.

Últimas Noticias Multimedia