Mesa de Redacción

Exigiendo que es gerundio

Por Joseba Santamaria - Miércoles, 22 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Lo han vuelto a hacer. Esparza, Beltrán y Chivite salen al unísono a exigir la dimisión de Barkos. Exigir es el único verbo que conjuga desde hace más de tres años la oposición en Navarra. Exigir al Gobierno de Barkos todo aquello que ellos no hicieron durante décadas en el Gobierno. Da igual cuándo y sobre qué cuestión leas o escuches esto. Ahora piden la dimisión por la okupación de Rozalejo, pero lo han pedido antes un sinfín de veces con cualquier tipo de excusa. Es la monserga estrella de la oposición. Un ejercicio sin efectividad política alguna -cada petición se estrella invariablemente con la nada absoluta de su derrota ante las mayorías parlamentaria o municipal actuales- que les desgasta más a ellos que a sus objetivos. Barkos es su obsesión, también lo es Asiron en Iruña. En realidad, cuando Esparza o Chivite exigen una dimisión y echan manos de argumentos como la apropiación sistemática del nombre de Navarra o lo que llaman el bien común, se están señalando a sí mismos. Ponen sobre la mesa el recuerdo de las consecuencias nefastas para el bien común de Navarra de sus años de colaboración política. Las arcas forales quedaron vacías y con telarañas, el déficit y la deuda pública se desbocaron, los recortes y privatizaciones devaluaron como nunca hasta entonces a calidad de los servicios públicos de educación, sanidad, atención social o dependencia. En definitiva, dejaron en 2015 Navarra al borde de la quiebra económica, presupuestaria y financiera. Está bien que sean ellos mismos quienes señalen el recuerdo de sus hechos para que no caigan en el olvido de la desmemoria colectiva. Más aún cuando ha sido precisamente anteponer el bien común de Navarra a los intereses clientelares y particulares el esfuerzo clave de las políticas económicas, sociales y presupuestarias -con mayor o menor acierto, las opiniones son libres- del cambio en el Gobierno foral y en los ayuntamientos.