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La matanza de Valcaldera cumple 82 años con un homenaje y la búsqueda de sus 52 víctimas

Affna-36 convoca en Pamplona y Cadreita, y el Instituto de la Memoria indaga el destino de los restos

Lola Cabasés Hita / Javier Bergasa - Miércoles, 22 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Homenaje en 2016 en el solar de la antigua cárcel de Pamplona.

Homenaje en 2016 en el solar de la antigua cárcel de Pamplona. (Javier Bergasa)

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Homenaje en 2016 en el solar de la antigua cárcel de Pamplona.

pamplona- La Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (Affna-36) ha organizado para este jueves 23 de agosto el homenaje y recuerdo a los 52 republicanos de Pamplona que en la misma fecha de 1936 fueron asesinados en Valcaldera, una corraliza de Cadreita, tras ser “puestos en libertad” de la cárcel de Pamplona. A las 6 de la tarde tendrá lugar un acto en el solar de la antigua prisión de Pamplona y seguidamente, el homenaje en la corraliza de Valcaldera.

Han pasado 82 años desde aquella tragedia y hoy es el día en el que se desconoce dónde se encuentran los restos de estas 52 personas de Pamplona. El director del Instituto Navarro de la Memoria, Josemi Gastón, ha reiniciando contactos con personas cercanas a estas víctimas y a las que lograron su retorno a Navarra con el fin de investigar hasta dar con su paradero. También, en el marco de la recopilación de documentación, digitalización de fondos fotográficos y otras actividades que se llevan a cabo en este recién constituido instituto, Valcaldera tendrá un fondo específico, precisa Gastón.

Retoma así el Instituto de la Memoria la labor iniciada años atrás por Affna-36, y secundada también por otras asociaciones memorialistas, que, además de recordar a estas víctimas del 36, han denunciado sistemáticamente “la pérdida” de sus restos y la responsabilidad del Estado por no haber garantizado su custodia ya que fueron enviados a Navarra desde del Valle de los Caídos en un periplo atroz desde su inicio.

crimen y procesiónEl interés del Instituto Navarro de la Memoria es la única novedad que gira en torno al fusilamiento de estos 52 republicanos (eran 53 pero uno, Honorino Arteta, logró escapar) que ese julio y agosto habían ido ingresando en la cárcel. Este crimen masivo y atroz se produjo la tarde del 23 de agosto de 1936. El objetivo no era otro que el escarmiento, sembrar el terror y demostrar que nadie, por muy alto cargo que tuviera o hubiera tenido, ostentaba salvoconducto alguno para salvarse de la muerte si no era afecto al Régimen.

El de Valcaldera fue un fusilamiento perpetrado por un grupo de falangistas y carlistas cargados de odio y envidias mientras en Pamplona se celebraba con todos los honores la procesión de la Virgen del Sagrario (después coronada como Santa María la Real). Aquel 23 de agosto era domingo y aunque hubo mucho disimulo e intentos para tapar los asesinatos, la popularidad y reconocimiento social de la mayoría de los fusilados contribuyó a que la acción no pasara inadvertida y que la noticia corriera por Pamplona como la pólvora. Además, la familia de al menos uno de los asesinados, tuvo noticia previamente de que iba a salir de la cárcel e intentó sin éxito recabar información el mismo día.

Galo Vierge en Los culpables. Pamplona 1936, - sus memorias escritas en 1942 que no vieron la luz hasta 1988-, entre otros, recoge este hecho. Salieron de la cárcel pensando que les ponían en libertad y fueron introducidos en dos autobuses de la época, maniatados de dos en dos. Una pareja de novios los vio. Fueron trasladados en dos vehículos al corral de ovejas de Valcaldera donde los fusileros ya habían preparado la fosa de grandes proporciones y donde los defensores de la República fueron fusilados en grupos de a diez. Honorino Arteta logró escapar;fue perseguido y herido en una pierna pero lo logró y llegó hasta Carcastillo donde fue ocultado y atendido por un pastor. Después pasaría la frontera a Francia.

valle de los caídos y retornoSe sabe también que al día siguiente, los matarifes acudieron al lugar para ultimar el entierro ya que parece que los asesinos habrían querido regresar pronto a Pamplona para sumarse a la procesión. Hay escritos que relatan que se llevó al lugar a varios sacerdotes -se apunta que hasta ocho- para que los reos pudieran confesarse antes de morir, y que como se hacía tarde para regresar a Pamplona, los asesinos se enzarzaron en una discusión sobre si esperar a que se confesaran todos o ahorrarse el servicio religioso, lo que debió de ocurrir.

Los cuerpos quedaron ahí hasta 1959 cuando, según algunas investigaciones, fueron extraídos para ser conducidos al Valle de los Caídos y compartir el fatal destino con sus verdugos. En 1979 algunos familiares solicitaron recuperar los restos de estos navarros que retornaron a Navarra en 1980. Tras un homenaje dispensado en abril de 1980 en Corella, se cree que fueron inhumados en algún cementerio. No se puede entender que después de 82 años estén desaparecidos. Ante la posibilidad de que estuvieran en el cementerio de Azagra, donde se creía que habían sido trasladados tras el homenaje de Corella, técnicos de la Sociedad Aranzadi abrieron sin éxito el panteón donde reposan los represaliados del pueblo.