Los problemas de VW para abastecerse de motores persistirán hasta octubre

El comité buscará fórmulas alternativas al ERTE
La empresa recuerda que el programa de este año se reduce y que los 11.200 coches pasan al próximo año

Juan Ángel Monreal / Javier Bergasa - Jueves, 23 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Coches aparcados junto a la fábrica de Volkswagen Navarra.

Coches aparcados junto a la fábrica de Volkswagen Navarra. (Javier Bergasa)

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Coches aparcados junto a la fábrica de Volkswagen Navarra.

pamplona- El grupo Volkswagen tardará todavía unas semanas en recuperar la normalidad en el abastecimiento de motores a sus plantas de montaje de vehículos. Por más que las fábricas alemanas de Salzgitter y Zwickau funcionan a pleno rendimiento, desde la planta de Landaben consideran que hasta octubre no se recuperarán los ritmos habituales en el suministro de componentes. El objetivo es que para finales de ese mes se hayan solventado los actuales problemas.

Comité de empresa y directivos de la planta se reunieron ayer en el marco de la comisión de seguimiento. En ella los responsables de logística de la fábrica explicaron que los motores fabricados en Alemania se reparten después a las distintas marcas del grupo Volkswagen. Y que son estas las que posteriormente efectúan el reparto entre las fábricas. Según señalaron, “los problemas de afección sumaban 15 días de cierre previsto en Pamplona, 17 en Sudáfrica y 10 en México”, explicaba la sección sindical de ELA en una nota con el contenido de la reunión. “Según la dirección, después de intentas negociaciones, la cifra final se ha reducido a ocho días”, señalaba ELA en la misma nota.

Este cierre de ocho días supone un recorte de 11.200 coches en la producción prevista para este año, que se trasladarían al próximo ejercicio. Según la dirección, las órdenes de venta no se han reducido, con lo que es necesario fabricar estos coches para atender a los clientes. El hecho de que se mantengan los pedidos abre la opción de que estos ocho días que cerraría la planta durante este trimestre se recuperen algo más adelante, seguramente ya el próximo año. Esta cuestión podría estar sobre la mesa ya hoy mismo, cuando se celebre la primera de las reuniones previstas entre el comité y los directivos de la planta navarra.

El presidente del comité de empresa de Volkswagen Navarra, Alfredo Morales, resaltaba ayer mismo que, en esta reunión, explorarán “cualquier tipo acuerdo al margen de cualquier expediente de regulación”, pero si no es posible iremos a ver cómo se puede “amortiguar el propio ERTE”. De la misma manera, subrayó que no contemplan ninguna medida de flexibilidad que pueda amortiguar esta situación” y pidió a la empresa “que cargue con los gastos”.

Morales indicó que la reunión de ayer “ha sido un poco más detallada en cuanto a la parte más técnica” y “ha avalado o reforzado lo que ya sabíamos”. La dirección “explicó todo el proceso de las homologaciones, presentó visualmente cómo estaba planificado las diferentes entradas en fábrica de los diferentes motores” y “explicó también cómo nosotros sólo fabricamos tres motores” de los cuales “hay dos de ellos que tienen ciertas dificultades en cuanto a ciertas piezas que eran las que ya estaban homologados”, señaló. “Hemos visto que hay consecuencias, no solamente para nosotros sino también para otras marcas y otras plantas”, destacó Morales, que se mostró “satisfecho con la información”. “Ahora lo que nos queda es llegar a un acuerdo con la dirección lo más ventajoso posible para los trabajadores”, remarcó.

La realidad es que la negociación de un posible Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) va a iniciarse cuando se encuentran pendientes tanto la negociación del convenio como la resolución de las ayudas de 80 millones de euros que confiaba en recibir la planta navarra a propósito del rejuvenecimiento de su plantilla. Ante ello, Patxi Sanz, de la sección sindical de CGT en Navarra, reclamaba que no “se mezclen las negociaciones” y recordaba que a esta situación se ha llegado “por las malas decisiones” tomadas en la cúpula del grupo tras el estallido de la crisis del diésel, hace ahora dos años. “Nadie garantiza que esto se vaya a solucionar ya”, insistía Sanz, quien recordaba que VW había actuado con lentitud tras la crisis del diésel, insistiendo en un tipo de motores que están siendo rechazados por el mercado y a los que se está prohibiendo circular cada vez en más lugares. “Nuestra posición es de rechazo absoluto a que los trabajadores paguemos por ello, como dijo el presidente del comité en Alemania”.