El abrazo flamenco

Por Javier Escorzo - Jueves, 23 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h

CONCIERTO DE AFRA RUBINO &NASRINE RAHAMANI

Fecha: 21/08/2018. Lugar: Terraza del Caballo Blanco. Incidencias: Concierto gratuito de esta nueva edición del Flamenco on Fire. Mucho público, aproximadamente una hora de actuación.

Posiblemente muchos no lo hubieran dicho hace cinco años, cuando un todavía bisoño festival Flamenco On Fire se estrenaba con su primera y deslumbrante edición, pero hoy, cinco años más tarde, se ha consolidado como una auténtica referencia dentro de su género. En realidad, estamos hablando de algo más que un festival: durante seis días, toda Pamplona se contagia del duende con la complicidad del público, los escenarios, bares y comercios que también aportan su granito de arena. El festival, por su parte, sigue manteniendo su excelente nivel de calidad y ampliando los actos y lugares de celebración, muchos de ellos gratuitos y al aire libre. El lunes pudimos disfrutar de la actuación de Afra Rubino y Nasrine Rahmani en el Mesón del Caballo Blanco. Dos artistas femeninas dentro de una serie de eventos con los que se quiere dar visibilidad a la figura de la mujer.

Abrió el recital Afra, sola con su guitarra, con una composición de homenaje a Granada, ciudad en la que tuvo su primer encuentro con el flamenco. A su término, se presentó y habló de su ascendencia: madre italiana y padre sueco, más algo de sangre española por parte de una abuela materna. “Si les parece poco exotismo, esperen a quien va a venir ahora”. Entonces salió Nasrine, australiana de padre iraní y madre mauritana. Efectivamente, la mezcla era de lo más sugerente, y de tan sorprendentes raíces brotaba una música hermosa.

Continuaron por tangos con un homenaje a la guitarrista y compositora Antonina Jiménez. “¡Vámonos pa Cádiz!”, le gritaron desde el público, y no iba desencaminado el espontáneo, pues Antonina Jiménez era natural del Puerto de Santa María. Al limpio y emotivo toque de Afra le acompañaba Nasrine con las percusiones y el cajón flamenco. Prosiguieron con los tangos, en esta ocasión de Sevilla, en la línea de Naranjito de Triana, según dijo en la presentación.

“Ya está bien de tanta guitarra, vamos a escuchar la maravilla que tenemos aquí”. Fue entonces cuando Nasrine comenzó a lucirse en solitario con su infalible compás en el cajón, para después retirarse entre aplausos y dejar de nuevo a Afra sola con su guitarra, que deleitó a la numerosa audiencia con una muy bien ejecutada versión de Manuel de Falla, uno de sus compositores favoritos. Siguió con un homenaje a Marta Robles, uno de sus referentes, que estaba entre el público (actuará el sábado con su nuevo proyecto, Dúo del Mar). “Si no te gusta, me echas la bronca después”, le dijo entre risas. Al término de la interpretación, el beneplácito de la autora llegó en forma de sonrisa, beso y aplauso.

En la recta final del concierto, se arrancaron con una rumba y, tras la propina de rigor, que fue acompañada por palmas y olés por parte del público, las dos artistas bajaron del escenario y se fundieron en un cariñoso abrazo. Con ellas, se abrazaban también la diversidad de sus orígenes y culturas. Eso es lo que siempre ha sido la música: mezcla y fusión de elementos.