Mesa de Redacción

Nostalgia indisimulada

Por Joseba Santamaria - Jueves, 23 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Mientras los familiares de los 52 navarros asesinados hace 82 años en Valcaldera (Cadreita) por un grupo de fanáticos borrachos, al amparo del bando de exterminio que dictaron el genocida Mola y sus secuaces, honran un año más su memoria y recuerdo, la exhumación de los restos del genocida Franco del mausoleo en su negra memoria del Valle de los Caídos sigue siendo fuente de infames polémicas. De nuevo, el franquismo sociológico se muestra vivo y activo en pleno siglo XXI con portavoces en las altas jerarquías católicas, altos mandos militares y el indisimulado malestar de PP y Ciudadanos. Las 52 personas asesinadas en Valcaldera son un ejemplo más -de las decenas de miles que pueblan aún cunetas, montes y campos en todo el Estado- de que la larga dictadura franquista no fue esa plácida época que ahora tratan de reescribir los portavoces conservadores del revisionismo histórico. PP y Ciudadanos se ponen de perfil con las excusas de siempre: reabrir viejas heridas, un tema cerrado tras el pacto entre los dos bandos de 1978, no es un asunto urgente -y van 43 años de retraso-, para utilizar la vía del decreto-ley, etcétera. Cualquier ocurrencia para desmarcarse con mayor o menor disimulo de apoyar la salida de los restos del dictador, que a estas alturas son ya nada. Polvo eres y en polvo te convertirás. Los asesinados en Valcaldera, cuyos cuerpos aún siguen desaparecidos hoy -se sabe que en 1959 pudieron haber sido trasladados precisamente al Valle de los Caídos-, son también un ejemplo más de que España es el lugar, junto a Camboya, donde hay más personas desaparecidas por causa de un genocidio planificado y es también el único estado democrático donde se sigue homenajeando en actos, misas y demás parafernalias a genocidas y asesinos y se ponen trabas desde las mismas instituciones para recuperar los cuerpos de asesinados. Empeñados en ocultar la memoria de las víctimas y de los hechos. Afortunadamente, Navarra lidera la excepción a esa triste realidad.