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Navarra registra en lo que va de verano 170 incendios, la cifra más baja desde 2013

Han ardido 27 hectáreas forestales y 222 agrícolas
Se afronta una semana de alto riesgo La clave del buen año es la mejor situación hídrica y la falta de viento

Enrique Conde - Jueves, 23 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Un vecino de Zizur observa el incendio desatado en una rastrojera el pasado 25 de julio.

Un vecino de Zizur observa el incendio desatado en una rastrojera el pasado 25 de julio. (Iñaki Porto)

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Un vecino de Zizur observa el incendio desatado en una rastrojera el pasado 25 de julio.

pamplona- Le hacen frente 803 efectivos y esta semana ha sorteado, y le quedan aún, varios días delicados. Sin ir más lejos el pasado martes se desataron incendios de pasto y matorral en Santacara, otro cerca del campo de fútbol de Fitero, uno más en un campo de cereal ya cosechado junto al camino de Burlada y casi a la medianoche hubo otro en la AP-15 a la altura de Noáin.

A pesar de estos sustos, solventados sin apenas consecuencias y superficie quemada, si la evolución es como hasta el momento la campaña estival contra incendios forestales en Navarra va como la seda. Pero no es momento de felicitarse y lanzar las campanas al vuelo, porque el riesgo de fuegos en terreno forestal sigue presente (la campaña se prolonga del 13 de junio hasta octubre) y, de hecho, conforme la vegetación va echando de menos el agua de las precipitaciones y se va secando, el terreno continúa sin mojarse ni gota y aún existen condiciones climáticas importantes en su adversidad, no conviene bajar la guardia. La campaña, calificada ahora a mitad de la misma, como “aceptable y razonablemente buena”, suma 168 intervenciones en conatos (menos de una hectárea quemadas) e incendios (más de una hectárea). Se trata del menor número de fuegos de los últimos seis años, según los datos ofrecidos por Carlos Orta, jefe de la Sección de Prevención de incendios del Servicio de Bomberos de Navarra, que precisa que “nos quedan muchos días de riesgo todavía de incendios. No solo se van a dar situaciones de riesgo, sino que el estado hídrico de la vegetación y del terreno va a ser cada vez más seco hasta finales de septiembre. Es común que a final de campaña sea cuando la vegetación tenga un estado hídrico pésimo y, en caso de que haya viento y se propague un fuego, este va a ser más severo que en julio. Por suerte, este verano estamos teniendo situaciones de viento especialmente favorables y la temporada de lluvias ha terminado muy tarde. Más humedad, menos viento y mejor situación hídrica del combustible”.

LA MENOR SUPERFICIE DEL ÚLTIMO LUSTROTambién en cuanto a la superficie que ha ardido hasta el momento, el verano ha sido el más benevolente del último lustro. Se han quemado solo tres hectáreas de monte arbolado (en 2017, a estas alturas, habían ardido 87), otras 12,7 de monte no arbolado, unas 11 hectáreas de pastos, con lo que la superficie forestal quemada asciende a 26,86 hectáreas. En cuanto a cultivos agrícolas, sobre todo rastrojeras y campos de cereal, sí que este verano se ha quemado más terreno que en los ejercicios pasados, hasta 222 hectáreas a fecha 13 de agosto, cuando el año pasado fue una cifra apenas una hectárea inferior y en 2015 se quedaron en 115 has. Pero conviene tener en cuenta la importancia en la estadística de la materia forestal, que apenas ha sido atacada durante el actual periodo estival.

El oficial Carlos Orta ofrece algunas claves del comportamiento de los incendios este verano. “La situación y el riesgo de incendios depende de la meteorología. Siempre hay un factor, como el humano, que resulta incontrolable, pero el padecer incendios de mayor o menor extensión depende de las circunstancias en las que se inician esos fuegos. Este verano hemos sufrido días con circunstancias climáticas adversas, con mucha sequedad y vientos de gran intensidad, pero no se ha iniciado ningún fuego en esos días con esas situaciones”.

Lo contrario ocurrió hace dos años en Tafalla, cuando en la linde de la AP-15 se desató uno los incendios más importantes que se recuerdan en Navarra. “Hemos tenido la suerte de que este verano no se han dado incendios en días especialmente propicios para ello. Hemos tenido una primavera muy lluviosa, por lo que el terreno tenía más humedad relativa, si bien es cierto que la vegetación pierde la humedad enseguida. Basta cinco días de sol para que la vegetación tenga una condición óptima para arder. Los iniciadores de los fuegos son combustibles muertos, que se encuentran secos y en superficie, y no dependen de la cantidad de lluvia anual que han recibido sino de cuantos días llevan soportando el sol. Luego depende de donde esté ubicada la vegetación viva, el combustible vivo, que no es el iniciador del fuego, porque tiene más humedad, pero que es lo que provocará finalmente el incendio”.

variables a favor del fuegoEl jefe del servicio de prevención recuerda la suma de factores de riesgo para que un incendio pueda tener unas condiciones óptimas para expandirse con rapidez. “Hay que tener en cuenta también si la zona de fuego está ubicada al sol, en solana, o en un lugar de umbría (sombra), si hay viento, si se desarrolla en una ladera sur y en una zona con pendiente, si se dan esos parámetros se da la situación ideal para que se genere un gran incendio y se acelere el fuego por muy rápido que lleguemos. Lo que nos ha pasado hasta ahora es que los conatos han sido en días sin viento, sobre combustibles vivos con cierta humedad y aunque estaban en lugares peligrosos, las condiciones del entorno han hecho que el incendio no progresara y fueran extinguidos de forma rápida. Si se nos hubieran dado en condiciones adversas, serían muy difíciles de controlar y el perímetro hubiera sido mucho mayor”.

En cuanto a los acelerantes del fuego, también hay que tener en cuenta el combustible con el que se puede nutrir el fuego. “No es lo mismo que se queme un robledal o un encinar, que se queman mucho más lentos que un pinar. Y otro combustible que arde rapidísimo es por ejemplo el cereal sin cosechar. Si a las condiciones de calor extremo, pendiente, viento, se añade el combustible, se dibuja un escenario terrible. Los fuegos dependen de las circunstancias del terreno y si se dan ventanas de extinción, es decir, se abre una situación óptima de extinción cuando el incendio entra en una zona con menos combustible, con topografía más favorable o se acerca a una zona de comunicación donde se puede acceder con muchos medios”.

la comparativa

Balance anual a 13 de agosto.

2013 244 incendios

2014 195 incendios

2015 226 incendios

2016 266 incendios

2017 274 incendios

2018 168 incendios

Superficie quemada hectáreas

2013: 2 has arbolado, 25 has no arbolado, 13,6 has pasto y 102 agrícolas

2014: 228 arbolado, 295 no arbolado, 7 pastos y 344 agrícolas

2015: 3,3 arbolado, 16,8 no arbolado, 15,3 pastos y 115,2 agrícolas.

2016: 27,5 arbolado, 301,8 no arbolado, 41,6 pastos y 545 agrícolas

2017: 87,8 arbolado, 30 no arbolado, 16,6 pastos y 221 agrícolas

2018: 3 arbolado, 12,7 no arbolado, 11 pastos y 222 agrícolas

consejosUso del fuego. No se permite hacer fuego (barbacoas) ni siquiera en lugares habilitados;ni circular con vehículos a motor de combustión por pistas forestales de esta área geográfica;ni realizar quemas de rastrojos, de residuos forestales o en suelos agrícolas de secano. No arrojar colillas o cerillas en el medio rural y no abandonar residuos fuera de zonas habilitadas. Evitar circular con vehículos a motor por entornos forestales si no es necesario, por el riesgo de contacto del tubo de escape con matorral seco. No salirse de los circuitos de senderismo y avisar al 112 si se ve fuego.