la carta del día

No es lo mismo

Viernes, 24 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

la Junta Directiva de la Asociación Navarra de Pediatría (ANPE) acude una vez mas a los medios de comunicación para aclarar la importancia de la especialidad de Pediatría en Atención Primaria como garante de la salud infantojuvenil.

Tiene que quedar muy claro que para nada estamos criticando a la medicina de familia, sino poniendo en valor nuestra especialidad dado que, precisamente por la falta de especialistas pediatras, de un tiempo a esta parte aparecen escritos en los medios que equiparan -y ahí está el error- el trabajo de los médicos y médicas especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria con los especialistas en Pediatría a la hora de atender a los niños y niñas.

Somos conscientes de que no hay que introducir un factor adicional de incertidumbre en la población, pero no estamos de acuerdo en que se pueda decir que los médicos de familia cubren suficientemente la asistencia a la población infantil, y se argumente que esa suficiencia se basa en que “los niños generalmente tienen problemas agudos que pueden ser atendidos por médicos de familia”.

Ese argumento olvida dos cosas: la primera es de carácter legal (la Ley Foral de Salud desde hace décadas reconoce que la atención a la población infantojuvenil en Navarra corresponde a pediatras y en su zona básica) y la segunda, omite la realidad clínica de que un porcentaje elevado de la población infantil tiene problemas crónicos para los cuales los médicos de familia no están preparados (formados). Estamos hablando de trastornos del neurodesarrollo, asma infantil, la diabetes, las infecciones urinarias de repetición… -por poner unos ejemplos cotidianos-, además de los factores psicosociales que interfieren en los procesos de salud infantojuvenil;con el agravante de que los menores no tienen capacidad de decisión y dependen por tanto de nuestra valoración, para que puedan ser atendidos oportunamente por equipos de Atención Temprana y/o Salud Mental Infantojuvenil.

Del mismo modo, el papel de un profesional específicamente preparado es esencial en la detección precoz de patologías de tanta relevancia como las oncológicas, el autismo y otros procesos en los que el coste de oportunidad de ese diagnóstico es altísimo.

En estos y otros argumentos similares estriba la razón por la que la asistencia a la población infantil y juvenil realizada por pediatras es de mayor calidad en términos de morbimortalidad (menos complicaciones de todo tipo, incluyendo el fallecimiento) y más eficiente (menos costes a mejores resultados).

La ciudadanía debe saber que los niños tienen el derecho a ser atendidos por pediatras y que los especialistas de Pediatría somos necesarios en Atención Primaria, que es el primer nivel de entrada al sistema sanitario de salud, que somos nosotros los que cubrimos las necesidades asistenciales de los niños y niñas en el sentido más amplio de la palabra y que hemos sido entrenados para manejarlas. Para ello recibimos una formación compleja y específica, centrada en exclusiva en la población infantil y juvenil y que mantenemos actualizada permanentemente.

Llevamos mucho tiempo advirtiendo de los riesgos de aparición de la situación que ahora vivimos (falta de pediatras, población infantil sin cobertura médica especializada…) y realizando propuestas de medidas organizativas, formativas y de gestión que garanticen nuestra presencia en toda la geografía navarra. Estas medidas las hemos trasladado a la Administración y a la población en general y vamos a seguir insistiendo en todos los aspectos, incluida la correcta imagen de nuestro trabajo, precisamente por el bien de las niñas y niños de Navarra.

Firman esta carta: Ignacio Iribarren, Ana Giner, Amalia Ayechu, Manuela Sánchez, Noelia Álvarez, Berta Martínez y Raimon Pèlach. Pediatras y miembros de la Junta de ANPE