Verano negro

Por Mariano Gallo - Viernes, 24 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

este ha sido un verano negro para la seguridad laboral, cuatro muertes son muchas muertes en el trabajo. Pero la situación, desgraciadamente, no nos pilla de sorpresa, CCOO ya denunció que en Navarra los accidentes laborales crecían por encima de la media estatal. Desde el 2012, si la población ocupada ha crecido un 6,2%, los accidentes han aumentado un 25%.

Detrás del aumento de los accidentes, es evidente, está la precariedad laboral. Eso es lo que todas las instituciones y sindicatos destacamos. Pero además de ello, hay factores que competen a las administraciones públicas que crean un contexto negativo para la prevención de los riesgos laborales, y el caso de la doble muerte en Corella nos puede servir para alertar de algunas cuestiones.

NILSA, sociedad pública cuyo 100% del accionariado pertenece al Gobierno de Navarra, a través de la Corporación Pública Empresarial de Navarra (CPEN), tiene competencias en materia de saneamiento y depuración, incluidas las depuradoras, así como sobre residuos. Es quien gestiona la estación depuradora de aguas residuales de Corella donde se produjeron los dos fallecimientos.

Como en este caso, desgraciadamente, en muchas ocasiones, las sociedades públicas y otras entidades del ámbito de la Administración se acaban convirtiendo en entes fundamentalmente contratadores y parcialmente gestores, pero sin imbricarse en la actividad operativa propia de su área.

Parece pretenderse un abaratamiento de costes, una gestión más ágil y una externalización de problemas a través de la externalización y la subcontratación. Pero se olvida que se suele acompañar de peculiares relaciones laborales, de utilización de los trabajadores como principal elemento ahorrador, de una superposición de entidades atomizadas y no muy bien coordinadas y en un deterioro u olvido de la prevención de riesgos laborales.

Frecuentemente no queda clara la figura de la entidad responsable principal, la coordinación de actividades empresariales se va convirtiendo en algo meramente teórico y la seguridad y salud en el trabajo se queda en una prevención de papel, con farragosos e inútiles documentos, pero sin traslucirse en una realidad práctica, por lo que cada pequeña empresa acaba haciendo lo que buenamente sabe, puede o quiere.

Como he comentado, ejemplo del clima de riesgo que se puede dar cuando se combinan dichas circunstancias es el accidente ocurrido en la depuradora de Corella el 27 de julio de 2018, donde fallecieron dos trabajadores. Con independencia de algunas circunstancias concretas que se puedan haber dado en este caso y que se están investigando, se parte, como en tantas otras ocasiones, de una multiplicidad de factores de riesgo laboral y de una difuminación de responsabilidades.

La fatalidad, de existir, apenas ocupa un porcentaje anecdótico en la causalidad de las muertes en el trabajo y los pretendidos errores humanos se darían mayoritariamente en los niveles superiores de decisión, estando generalmente ausentes o en grado mínimo en las víctimas.

Se hace preciso un cumplimiento riguroso de la normativa de prevención de riesgos laborales, sin detenerse en meros formalismos y aspectos superficiales, para extenderlo al conjunto de la cadena de responsabilidades, incluyendo la coordinación de actividades empresariales.

Y el abuso de la subcontratación, más sangrante, aún si parte de las administraciones públicas, no ayuda a desarrollar una auténtica cultura preventiva ni a instaurar eficaces medidas en seguridad y salud laborales. El propio Gobierno de Navarra en su Plan de Acción de Salud Laboral (Navarra 2017-2020) reitera la importancia que tiene la subcontratación respecto a la siniestralidad laboral e insiste en la necesidad de seguir estudiando su influencia y poner en marcha acciones concretas sobre este aspecto.

No obstante, desde los ámbitos de responsabilidad del propio Gobierno, como la Corporación Pública Empresarial de Navarra (CPEN), se siguen practicando políticas contrarias al Plan de Acción de Salud Laboral y al propio Acuerdo Programático, externalizando servicios y habiendo llegado al despropósito de publicar un concurso para realizar a través de empresas de trabajo temporal la contratación de personal temporal para las sociedades públicas.

Va siendo hora de abandonar los brindis al sol y que el Gobierno de Navarra predique con el ejemplo reduciendo las subcontrataciones y asumiendo responsabilidades preventivas, recuperando a la vez el diálogo social con todos los agentes implicados en la seguridad y salud en el trabajo.

Todos los accidentes se pueden evitar si se actúa correcta y coordinadamente en toda la cadena de responsabilidades. Más prevención, menos subcontratación.

El autor es secretario de Salud Laboral. Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO-Navarra