Eva Yerbabuena, bailaora

“El lenguaje que yo he escogido es universal, no se trata de que te entiendan o entiendas, sino de sentir”

Fernando F. Garayoa - Sábado, 25 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Eva Yerbabuena.

Eva Yerbabuena.

Galería Noticia

Eva Yerbabuena.

PAMPLONA. Eva Yerbabuena no solo es una gran bailaora y coreógrafa. Quizá ella no lo sepa, o sí, pero es una auténtica filósofa del flamenco, una genuina pensadora del arte en su máxima expresión. Y una defensora a ultranza de la cultura.

“Muestra una belleza en el flamenco que nadie pudiera pensar que existiera”... Esta frase está extractada de una de las críticas de su último espectáculo. No sé si puede imaginar un halago mejor hacia su arte...

-¡Madre mía! Eso no se llega a pensar nunca. Sí que es verdad que he dicho, incluso antes de estrenarlo, que este espectáculo, para mí, es una exquisitez, es un montaje muy espiritual que yo creo de una belleza impresionante... Pero, claro, es lo que tú sientes, nunca te imaginas que pueda llegar alguien a sentir esto, escribirlo y compartirlo con los demás... Imagínate, es lo mejor que nos puede pasar a todos los componentes de este espectáculo, sinceramente.

Apunta que es un montaje muy espiritual pero, curiosamente, lleva por nombre ‘Carne y hueso’...

-Es carne y hueso porque son el vehículo para que esté lo espiritual, es el vehículo que escogemos los humanos para estar aquí, de alguna manera, manifestando todo aquello que podemos decir, que creemos... Somos muchísima energía y eso es vital a la hora de compartir y crear. Nosotros vemos la parte de la carne y el hueso, pero, ¿qué hay dentro? Eso es lo que realmente tratamos de experimentar sobre un escenario, y que no vemos pero sí sentimos.

Este espectáculo digamos que recoge algunas de las mejores coreografías de sus tres anteriores creaciones, ¿cómo se elige entre hijas o, mejor dicho, como se prescinde de alguna de ellas...?

-Es muy difícil decir eso de las mejores coreografías;son coreografías maravillosas, pero pueden ser las mejores para mí... Como apuntas, es como decir tengo tres hijos y éste es el mejor, no, los tres son maravillosos pero diferentes y cada uno con su personalidad. Hemos tratado de equilibrar lo que la gente ya ha visto y lo que queda por ver, que también es importante. ¿Qué es lo que más ha visto la gente? La soleá, las seguirillas... y en este sentido voy a intentar que se vea lo más actual pero también otras piezas que, cuando tú las sacas de contexto, se ven de otra manera, aunque parezca increíble.. Se trata de pequeñas coreografías que pertenecen a otros espectáculos y que cuando las vas uniendo, hilándolas, surge algo maravilloso, que es lo que ha sucedido en este caso.

Con ‘Carne y hueso’ ya ha visitado, con gran éxito, ciudades como Nueva York. ¿Cuando estrena un espectáculo en Estados Unidos, por ejemplo, lo interpreta de manera diferente a cuando lo ejecuta aquí? ¿El público reacciona de forma distinta, en el sentido de que quizá por estos lares se entienda más mientras que una vez cruzado el charco quizá lo que predomina es la sorpresa?

-Yo no suelo interpretar dependiendo de donde esté... Para mí, hay un momento en el que da igual donde me halle, a mí no me importa el idioma, porque el lenguaje que yo escogí es universal, en el que no se trata de entender o de que te entiendan, sino de sentir. Por lo tanto, en ningún momento estás pensando si son americanos, franceses o japoneses... o esto no lo voy a hacer porque no lo van a entender;no, a mí eso no me importa. Yo me subo a un escenario y trato de dar de mí lo mejor, a porcentaje muy alto... De hecho, muchas veces pienso: “Como si fuese la última vez que vas a bailar, Eva”. Por eso me da igual el espacio en el que esté, aunque sí es verdad que la gente puede reaccionar de una manera u otra;unos te ven zapatear y les brota un “¡Buaaaah!” sincero. Además, los artistas conocemos perfectamente dónde, cómo y cuándo podemos provocar un aplauso, eso es algo que técnicamente controlamos. Y, con los años, vas aprendiendo a qué tipo de público le asombra ese zapateao que yo llamo aspaviento, ese cierre con fuerza que provoca el aplauso. Todo en la vida es necesario, pero, personalmente, no soy de abusar de ese aspaviento, creo que hay que educar a la gente poquito a poquito, y decir: “Mira, esta es mi trayectoria, mi evolución artística, como coreógrafa, como intérprete...”. Luego habrá quien esté más o menos de acuerdo, pero esa es mi labor, da igual Japón, Estados Unidos, Sevilla, Madrid, Barcelona... Tú tienes una forma de trabajar, de compartir, de contar... y es lo que la gente tiene que ir conociendo.

Teniendo en cuenta que hablamos de una selección de coreografías de diferentes espectáculos, ¿cuál es el hilo conductor que las une en ‘Carne y hueso’, además de la propia Eva Yerbabuena?

-El hilo conductor es el propio flamenco, no hay otra cosa. De una forma graciosa apuntaría que, si observas, se trata de un espectáculo en el que todo son hombres, excepto yo, y lo vamos a llevar a escena en un festival que está dedicado a la mujer. Como decía, el espectáculo se fundamenta en el propio flamenco, en lo que provoca en mí o en todos, sea hombre o mujer: en el cante, en el toque, en el baile, en las luces, en el espacio, en el vestuario... Pero siempre es el flamenco, en Carne y huesono hay otra cosa. Es una historia muy pasional mía de querer defender estas coreografías para que se vea todo: mi faceta de coreógrafa, de directora escénica y de intérprete.

Como bien apunta, esta edición del Flamenco On Fire está dedicado a la mujer, ¿este arte ha sido o es machista?

-Tan importante es el hombre como la mujer. Pero eso es así en todo, no solo en el flamenco. Nacemos diferentes, sí, y hay que tenerlo en cuenta, pero que haya esa diferencia nos enriquece. Y me parece maravilloso, en todo, porque si no, la vida sería muy aburrida;pero sobre todo en el flamenco. Por otra parte, la mujer, dentro del flamenco, aun siendo un arte muy machista, ha tenido un papel impresionante. Las mayores compañías a nivel mundial han sido llevadas por mujeres: Pilar López, La Argentinita, Carmen Amaya, Carmen Mora, Cristina Hoyos... siempre han estado ahí y han sido referentes. A mí me hace gracia cuando ahora, las que estamos en esto, parece que lo estamos inventando, ¡no estamos inventando nada! A nosotras se nos asfaltó un camino que era muy salvaje, muy de mirar a la historia y muy de que sea lo que Dios quiera. Ahora no, ahora tenemos mucha más información. Quizá seguimos con escasez en el sentido de que los que tienen el poder en sus manos realmente se den cuenta de lo que significa el flamenco en España, y así podamos tener ciertas facilidades en el mundo cultural, desde una bajada del IVA, porque esto ya es insufrible, hasta teatros en los que podamos tener compañías residentes, ¡ojo!, que no residencias, ¡cuidado! Ahora está de moda eso de las residencias en las que te ceden un espacio durante una semana, ¡para eso ya tengo un estudio!;para mí una residencia es poder decir voy a crear un espectáculo que habla de esto;y para hacerlo, yo no necesito vivir dentro eso, más que en un espacio técnico. Para mí no hubiera sido igual montar Cuentos de azúcarsi no hubiera tenido la posibilidad de contar con una residencia en Amani, lo que me permitió vivir en la isla de Amani, ver sus costumbres, qué comen, cómo bailan... ¡Eso es una residencia! Por eso necesitamos más ayudas, para residencias o para que la gente pueda ver flamenco a diario en un teatro, y así no estar dependiendo una bienal de flamenco o de festivales que se celebran un mes al año. Necesitamos que la gente que tiene poder se crea lo que tenemos y ayude. La cultura no puede depender del político que entre o de una ideología, jamás. Tú puedes tener la ideología que quieras pero la cultura es la cultura. Yo entro, y como soy de una ideología y el artista de otra, pues no lo apoyo;es no puede ser, es la cosa más horrible del mundo.

Quizá, si entre esa gente que detenta el poder hubiera más mujeres, ¿otro gallo le cantaría a la cultura?

-Me imagino... La mujer tiene un instinto de protección y maternal muy fuerte;¡ojo!, no estoy diciendo que el hombre no lo tenga. ¡Cuidado con lo que se pide cuando hablamos de igualdad! Estoy segura de que hay muchas cosas que pedimos de las que no somos conscientes. Todo el mundo tiene derecho a vivir medianamente bien, hasta ahí llego. Para mí la igualdad casi estaría solucionada simplemente con que se valorara el trabajo de una ama de casa, que no está ni jamas ha sido valorado;un trabajo que no tiene límite de horas, sin sueldo ni derecho a nada. Eso sería, para mí, algo a defender dentro de la igualdad. Porque un hombre se va al trabajo, hace sus horas, vuelve a casa, desconecta y se acabó. Un ama de casa, no;si trabaja fuera, cuando vuelve, sigue trabajando, para ella no existen las horas. Y cuando ya están todos dormidos, tú tienes que pensar qué haces mañana para comer, si tienes que poner lavadoras... Y, sin embargo, no tienes un sueldo fijo, ni derecho a vacaciones ni a paro... ¡Eso es para mí realmente defender la igualdad! Otro gallo cantaría, seguro.

Regresando a ‘Carne y hueso’, apunta la propia Eva Yerbabuena: “La luz se muere, se pierde el sonido, se van las formas y me quedo sola”. El flamenco, afrontado desde esa soledad, ¿genera otras perspectivas y puntos de vista;se siente y se ofrece de otra manera?

-Es maravilloso, duro pero maravilloso. Lo que se afronta desde la soledad es diferente;yo no he hecho nunca submarinismo, es una de mis cuentas pendientes, pero cuando tú te metes debajo del mar, tienes la sensación de que no se escucha nada;pero es mentira, porque el silencio no existe. Pero, si te metes debajo del agua, la sensación, aunque como digo no he hecho submarinismo, ya es diferente, totalmente distinta a cuando estás en la superficie. Pues esto es igual. Cuando tú profundizas dentro de ti, y piensas, sientes e imaginas desde esa soledad, centrada en ti misma, surgen cosas maravillosas e inexplicables.

Para alcanzar esa ‘soledad’ encima del escenario hay que tener un poder mental abrumador, sobre todo si tiene que aislarse teniendo enfrente un auditorio lleno...

-Es algo que va creciendo, que vas descubriendo poco a poco, algo que ni siquiera tú controlas, es muy curioso, pero es inexplicable por eso, porque no puedes controlar qué pasa ahí, en ese momento de decir: “Oscuro en sala. Y empezamos”. Es algo mágico, no tiene nombre, y solo puedes agarrarte a la mano de ti misma. En este caso, yo tengo un juego maravilloso y es que Eva María Garrido sigue a Eva Yerbabuena porque tiene plena confianza en ella, se deja llevar, porque se conoce a través de ella, adquiere unos conocimientos que no conseguiría si no tuviera fe en si misma... Eso que surge, al principio te da miedo, porque no eres consciente: “He hecho esto y no sé cómo me ha salido ni por qué;o he pensado y sentido algo y no sé lo qué”. Al principio es miedo y te asusta porque no la controlas, es una energía que está ahí, por llamarle de alguna manera, que te hacer vibrar y estar en otro sitio. Así, hasta que le vas perdiendo el miedo y tienes fe en esa situación, que es maravillosa;y pasa de ser algo a lo que le tienes un poco de miedo a algo que respetas muchísimo pero que sabes que vas a disfrutar.

Tomando ese momento inicial, y otros que se dan sobre un escenario, ¿qué papel juega el silencio en este espectáculo, y por ende en el flamenco?

-Un papel muy importante. Me acuerdo de una frase de Horacio García en la que decía que “el silencio hace daño cuando es puro”. En ese poema, que escribió para el espectáculo Lluvia, él hablaba de la nostalgia y de las cosas tan maravillosas que surgen de las peores y más terroríficas situaciones o sensaciones, como el desamor o la melancolía. Es curioso, porque de todas esas catástrofes salen las cosas más maravillosa. A mí no me gusta sufrir pero sí que es verdad que del sufrimiento de una persona sale un poder, en la mejor acepción de la palabra, que es alucinante. Provoca un crecimiento y una superación en la persona que es increíble. Y en el caso del artista, tras superar la pérdida de una persona amada o cualquier otra catástrofe, puede llegar a escribir algo que para los demás es fantástico. Yo soy de las que piensan que las cosas más maravillosas surgen de esos dolores en los que crees que te atraviesan y hacen que te falte el aire más que de la felicidad. Siempre digo que si a mí me toca un Euromillón, dejo de bailar (risas), porque me sentiría tan feliz que no sabría qué contar o cómo contarlo (risas).

“La cultura no puede depender nunca de una ideología o del político de turno que entra a gobernar un país, jamás”

“Cuando se oye “¡Oscuro en sala y empezamos”, sucede algo mágico, que no tiene nombre... y solo puedes agarrarte a ti misma”

“En el espectáculo ‘Carne y hueso’, sobre el escenario tratamos de experimentar aquello que sentimos pero no vemos”

“Del sufrimiento de una persona nace un poder alucinante, que provoca un crecimiento y una superación maravillosos”