Una voz y una guitarra

Por Javier Escorzo - Sábado, 25 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h

CONCIERTO DE LOLE MONTOYA

Fecha: 23/08/2018. Lugar: Hotel Tres Reyes. Incidencias: Sala llena, con público distribuido en mesas (delante), sillas (detrás), o de pie (en los laterales). A Lole le acompañó una banda formada por Juan Carmona (guitarra), Manuel de La Luz (guitarra) y Paco Vega (percusión).

En una edición en la que la organización del Flamenco on Fire ha querido homenajear a todas las mujeres del flamenco, a veces tan injustamente ninguneadas, estaba claro que no podía faltar Lole Montoya. Una artista de raza, de las que lleva el arte en la sangre: nacida en Triana en una familia de artistas, aprendió bien pequeña los secretos del cante y el baile. La fama le llegó junto a su pareja, Manuel Molina, con quien fundó el mítico y revolucionario dúo Lole y Manuel. En 1975, la publicación de su primer álbum, Nuevo día, supuso un auténtico cataclismo en el mundo del flamenco, abriendo una nueva vía de fusión por la que, años más tarde, transitarían artistas como Camarón o Veneno.

Desde mediados de los noventa Lole se dedica a su carrera en solitario.

El concierto comenzó con media hora de retraso debido a unos problemas técnicos. A las doce en punto comenzó la presentación, en la que se nos instó a afinar los sentidos y también a afinarnos a nosotros mismos para estar a la altura de la gran artista de la que estábamos a punto de disfrutar. Por fin salió al escenario Lole, que se sentó y sin más preámbulos arrancó con Dime, de su viejo grupo, a la que siguió Primero el hombre poeta. Después cuatro canciones saludó al respetable y dedicó la siguiente pieza, unos tanguillos, a unos novios que estaban disfrutando de su luna de miel alojados en el hotel, para continuar por tangos conMorena de alegría.

Entonces se produjo el primer punto de inflexión de la noche: “Ahora vamos a hacerTodo es en color y queremos que ustedes la canten con nosotros”, pidió Lole. Sus deseos fueron órdenes y el público se unió a su voz rasgada y dolorida en los estribillos, al principio con cierta timidez, después ya sin recato, incluso dando palmas. Ya con la sala metida de lleno en el concierto salió Juan Carmona para sustituir en las seis cuerdas a Manuel de La Luz, que había estado formidable. El ex Ketama se estrenó con La mariposilla, que fue recibida con vítores en cuanto fue anunciada. Juan tocó su guitarra de manera leve, arrancando de ella únicamente las notas precisas y dejando entre medias aire y silencio, haciendo que todo el protagonismo recayera sobre la voz de Lole. El público contuvo la respiración hasta que estalló en un gran aplauso al final. El concierto estaba yendo en progresión, de menos a más, y qué mejor manera de continuar el crescendo y alcanzar el clímax que con Nuevo día, el tema que dio título al rompedor debut de Lole y Manuel. A su término, público y músicos se pusieron en pie, dedicándose aplausos mutuos. De La Luz salió también a saludar y se quedó para interpretar con dos guitarras Romero en flor, tras la que se retiraron para regresar a los pocos minutos y despedirse definitivamente con Tu presencia, una canción no tan conocida como las anteriores, pero que sirvió para cerrar brillantemente la actuación, en parte por la belleza de su melodía, en parte por la pasión que imprimió Lole en su interpretación.