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Los trotaencierros

Cada verano son muchas las personas que recorren la geografía navarra de encierro en encierro. | Estos cinco jóvenes tienen su propio grupo con el que disfrutan de todo lo que rodea a la carrera

Jon Aristu | Fermín Sagüés | Javier Bergasa - Domingo, 26 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h

De izquierda a derecha: Javier Munárriz, Alberto Manero, Jesús Domínguez, Aitor Arana y Daniel Martínez.

De izquierda a derecha: Javier Munárriz, Alberto Manero, Jesús Domínguez, Aitor Arana y Daniel Martínez.

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De izquierda a derecha: Javier Munárriz, Alberto Manero, Jesús Domínguez, Aitor Arana y Daniel Martínez.Infografía calendario de los encierros.

“ Yo de pequeño lo único que tenía claro era que iba a correr el encierro, no sabía ni qué estudiar” | “Igual pasan los toros y ni los ves, pero al día siguiente vuelves por lo que rodea a la carrera” | “El encierro es la excusa para hacer un viaje y pasar una mañana agradable con amigos” | “Igual es la única vez que ves a una persona durante el año y lo haces delante de un toro”

pamplona- Los encierros no terminan en San Fermín. Cada verano, un amplio grupo de corredores navarros hace cientos de kilómetros para ponerse delante de los toros en diferentes localidades de la Comunidad Foral y de fuera de ella.

Aitor Arana es profesor, Jesús Domínguez, estudiante;Alberto Manero y Javier Munárriz trabajan como administrativos y Daniel Martínez estudia al mismo tiempo que trabaja. A todos ellos les une la pasión por los encierros y corren juntos en diferentes localidades desde hace cinco años, pero tienen muy claro que no “eres más que nadie por ponerte delante de los toros”.

Todos ellos se declaran fanáticos de los encierros y son capaces de recorrer cientos de kilómetros para correr delante de estos animales. Aitor asegura que desde pequeño le han gustado los encierros, pero que nunca se había planteado correr, hasta que un día se llevó un golpe de una vaca y se aficionó “de verdad”, le picó la curiosidad por saber cómo lo hacían los corredores que lograban ponerse delante todas las mañanas sin llevarse golpes. Jesús afirma que lo único que tenía claro de pequeño era que quería correr encierros: “No sabía ni qué quería estudiar, pero eso lo tenía muy claro”. A Javier Munárriz, sin embargo, siempre le habían gustado los toros, pero nunca se había planteado correr el encierro: “Cuando cumplí 18 años, probé en San Fermín y me enganché”.

Por su parte, Alberto y Daniel tienen tradición familiar. El primero asegura que su padre “corre desde hace muchos años” y la afición le viene de ahí. Daniel declara que es de Milagro, “un lugar donde hay mucha tradición taurina” y al llevar tantos años viendo este tipo de espectáculos “te gusta y tratas de imitarlo”.

“El encierro es todo menos cuando salen los toros del corral” dice Jesús para explicar que todo lo que rodea al encierro es lo que de verdad les mueve: los momentos previos con conocidos, el almuerzo de después, el viaje, etc. “Igual pasan los seis toros y ni los has visto, pero al día siguiente vuelves por todo lo que rodea a la carrera”, afirma. Javier añade que “el encierro supone decir que no a la noche anterior, madrugar, gastar dinero, incluso pasar malos ratos si no has conseguido hacer la carrera que querías”. Pero al igual que destaca estos aspectos del acto, también resalta los mismos que su compañero: “El antes y el después con los tuyos, el almuerzo, disfrutar... eso también forma parte del encierro”.

“Lo que te une, aparte de la carrera, es que te juntas para ir”, afirma Daniel. “El encierro es la excusa para hacer un viaje y pasar una mañana agradable entre amigos”, añade Aitor. “Nosotros no nos conoceríamos si no fuera por los encierros, cada uno tenemos nuestro grupo de amigos y, aparte, somos unas diez personas las que nos juntamos para ir a correr”, declara Alberto. Los integrantes de este grupo aseguran que antes solo se juntaban para correr, después comenzaron a verse en las fechas de la escalera de San Fermín y han terminado por celebrar su particular escalera durante todos los meses del año para tener un motivo por el que juntarse.

“Normalmente, las amistades del encierro son bastante fuertes, porque todos nos hemos ayudado en situaciones difíciles y te estás jugando la vida junto a esa persona”, declara Alberto. Daniel añade que “igual es la única vez en todo el año que ves a esa persona, y lo haces delante de un toro”.

cientos de kilómetrosEste grupo de corredores recorre la geografía navarra y parte de la estatal para ponerse delante de los astados, pero aseguran que con el encierro que sueñan durante el año es con el de San Fermín, porque “es algo donde todo se magnifica, donde el sentimiento es mucho mayor”.

Desde Ciudad Rodrigo, en Salamanca, en febrero, hasta Peralta en septiembre, estos jóvenes visitan más de diez localidades para correr y disfrutar con sus amigos: Tudela, Estella, Tafalla, Sangüesa, San Sebastián de los Reyes, Lodosa, Milagro, Alfaro y Azagra son algunas de ellas.

Estos cinco jóvenes se toman en serio el tema de ponerse delante de semejantes morlacos: “Somos conscientes de los peligros que acarrea, aunque parezca que de tanto hacerlo le estemos restando importancia”, dice Jesús. Confiesan que el hecho de que exista un grupo de navarros que se toma en serio los encierros y que van con el propósito de hacerlo bien es gratificante: “Apreciamos que haya chavales más jóvenes que vayan a los pueblos y les salgan las carreras que desean. Nos gustaría que la tradición continuara”, afirman. Dentro de lo que denominan como “grupo navarro de los encierros”, “hay personas de todas las edades y todo el mundo se respeta, alegrándose por lo que hace el de al lado”.

Por su parte, todos coinciden en que la imagen que se intenta dar de los encierros no hace ningún bien al espectáculo y a quienes lo viven como una ocasión para disfrutar de algo que es de todos. “El profesionalismo es algo que no lo llevamos bien. El tema de las camisetas, etcétera, no nos gusta. Si te pones delante del toro se te ve igual de blanco que de amarillo”, declara Jesús, en relación con los Sanfermines.