Flamenco

Fin de fiesta

Por Teobaldos - Martes, 28 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Actuación de belén lópez

Intérpretes: Compañía de la bailaora Belén López. Programa: flamenco puro, sin argumento. Lugar: Hotes Tres Reyes. Fecha: 26 de agosto de 2018. Público: lleno.

La bailaora tarraconense Belén López tiene el honor de cerrar este año el Flamenco on Fire. En el ambiente de penumbra y copas de la sala del hotel Tres Reyes, se siente el murmullo expectante de los que buscan la cercanía del tablao, de los que quieren que la bata de cola de la bailaora casi les roce la cara. El espectáculo -siempre con un poco de retraso- comienza con los tres cantaores, ya en carne viva, sin precalentamiento, con una visceralidad que, a mí, se me antoja un poco prematura. La amplificación y esa imprecación de los cantaores -cercana al grito- hacia el público que se acaba de sentar, nos aturde un tanto. Después de esta introducción, sale Belén que hará tres actuaciones: con pantalón un tanto torero, la primera;bata de cola, después;y elegante negro con algún rojo festivo, a media caña, al final. Reflejan el estado de ánimo de sus temas. La extraordinaria garra con la que taconea la solea, las luminosas bulerías, y las alegrías. Belén López tiene, además de su tradición y formación flamenca, una formación clásica. Y se nota, unos soberbios giros sobre una pierna, lo demuestran. La bailaora tiene la limitación del escenario pequeño;no puede hacer grandes travesías, así que se centra en un potente taconeo, iniciado en rotundos golpes, y que luego desmiga en suaves y expectantes triquiteos de tacón. Es cuando más se mete al público en su órbita;y es cuando el respetable se queda ensimismado, en un silencio absoluto, pendiente del metro cuadrado donde evolucionan sus pies. Al comienzo, también, se ayuda discretamente, con los palillos (castañuelas), que maneja muy bien. Entre baile y baile, un solo de guitarra (Jiménez, creo), con rasgueo muy íntimo y tranquilo;para reposar el torbellino del taconeo y los cantaores. Y, a continuación, el espectacular baile con la bata de cola: aparece sentada en una silla, donde comienza el taconeo, para luego desplegar la tela, amplia y majestuosa. Cuando se la echa al brazo, con mucha gracia valiéndose del tacón, deja los pies limpios, y hace diabluras de punta y tacón. Una muy bella introducción de las dos guitarras, da paso a la última parte, que sigue en la misma tónica;con plantes rotundos y una expresión autoritaria, hacia el público, en la cara, que, por supuesto, no le quitan hermosura. Los cantaores se le echan encima -a mi juicio un poco agobiantes-, para azuzarla;pero es la limpieza de su baile, sola, lo que más gusta.

El fin de fiesta -y del festival- sube al escenario a figuras presentes en la sala: Tomatito, Doña Blanca, Salomé -nieta de Manolo Caracol-, etc. Cantan y bailan los últimos compases de una semana flamenquísima;con extraordinarios momentos;en la que, afortunadamente, se ha bajado el volumen de la amplificación -por lo menos en el Baluarte-;aunque, todavía -a mi juicio- queda esa parte depedagogía en los espectáculos. O sea, el dar mucha más información sobre palos del flamenco, intérpretes, y textos de los cantes. La gente profana que quiere adentrarse en el flamenco, lo agradecería.