Mesa de Redacción

Otro mentiroso compulsivo

Por Joseba Santamaria - Jueves, 30 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Rivera necesita del protagonismo mediático cada vez más para sobrevivir políticamente. Desplazado y realojado en el rincón del extremismo derechista y con escaso juego tras la llegada de Sánchez a Moncloa y la radicalización conservadora del PP con Pablo Casado, Rivera y Arrimadas o Girauta ya solo tienen la mentira y la intoxicación como argumentos. Rivera dice que las supuestas agresiones a ciudadanos por retirar lazos amarillos de las calles de Catalunya le recuerdan a lo que ocurrió en Alsasua, en referencia a la pelea en un bar de madrugada que acabó con un guardia civil con un tobillo roto y ocho jóvenes acusados de terrorismo. Y quizá la comparación se le haya ido de la boca, porque en ambos casos coincide una realidad: que no hubo terrorismo en Alsasua ni una paliza brutal en grupo a los dos agentes de la Guardia Civil. Ni una cosa ni otra pudo ser probada en el juicio pese a que los acusados tuvieron pocas posibilidades de garantía y proporcionalidad. Y que las dos últimas supuestas agresiones que airea Rivera en Barcelona y Valencia han sido desmentidas por la realidad de los hechos y por la propia Policía. Pero da igual, miente que algo queda. De hecho, las únicas agresiones documentadas corresponden a los grupos de encapuchados -tipo Ku-Klux-Klan- armados con cuchillos, navajas y palos que se dedican a amedrentar a la población con la excusa de retirar lazos amarillos. Imágenes muy similares a las que está protagonizando la ultraderecha en algunas ciudades de Alemania en un alarde de exaltación neonazi y xenófoba. En efecto, las falsas agresiones que alimenta Ciudadanos y los hechos del Alsasua -por los que hay aún ocho jóvenes en prisión, tres de ellos a punto de cumplir ya dos años, sin sentencia firme- coinciden en que ambas han estado y están sometidas a un bochornoso proceso de manipulación política y mediática. Ese es el único denominador común. Lo de Rivera es simplemente mentir de forma compulsiva.