Los ultras vuelven a manifestarse contra Merkel y los refugiados

La Policía de Sajonia trae refuerzos de toda Alemania en previsión de que la marcha de mañana desemboque en nuevos altercados

Viernes, 31 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Manifestantes encienden las linternas de sus móviles junto al estadio del Chemnitz

Manifestantes encienden las linternas de sus móviles junto al estadio del Chemnitz (EFE)

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Manifestantes encienden las linternas de sus móviles junto al estadio del ChemnitzUn manifestante muestra el lema ‘Por la seguridad y el orden’.

Berlín- Más de mil personas han participado en la manifestación ultraderechista convocada para este jueves en la ciudad alemana de Chemnitz, que según la Policía alemana se ha saldado sin incidentes a pesar de los disturbios registrados durante los últimos días.

Las fuerzas de seguridad han señalado que la protesta se ha desarrollado en un ambiente de tensión pero que no ha sido peligrosa ni amenazante como la registrada el domingo. La concentración ha sido convocada por Pro Chemnitz, un grupo de extrema derecha con unos 18.000 seguidores que ha liderado las protestas en la ciudad contra la muerte de un hombre alemán de 35 años que habría sido apuñalado el pasado domingo por un sirio y un iraquí.

El suceso provocó una manifestación espontánea el mismo domingo que se repitió ya de forma planificada el lunes coincidiendo con una contramarcha de izquierda. Se lanzaron petardos y objetos contundentes por parte de ambos bandos y hubo al menos seis heridos. No se detuvo a nadie.

La Policía de Sajonia ha sido duramente criticada porque solo desplegó a 600 agentes para contener a 7.000 personas y actuó con dureza para reprimir la violencia del lado izquierdista, mientras que se mantuvo pasiva frente a los disturbios del bando ultraderechista.

"Seguimos teniendo una situación tensa", ha dicho el ministro de Interior de Sajonia, Roland Woeller, a DPA. "Nuestros agentes están trabajando, con el apoyo de la Policía de otros estados y de la Policía Federal" para evitar nuevos choques, ha indicado.

Los manifestantes han cantado el himno nacional a las puertas del estadio de fútbol de Chemnitz. "Estamos aquí por nuestros hijos" y "resistencia", son algunos de los eslóganes que han coreado.

El primer ministro de Sajonia, Michael Kretschmer, que ha participado en un foro sobre violencia, ha pedido un minuto de silencio por el hombre asesinado. "Nos aseguraremos de que este crimen quede resuelto", ha dicho, según informa Reuters.

Por su parte, la alcaldesa de Chemnitz, Barbara Ludwig, también citada por Reuters, ha prometido limpiar la imagen de la ciudad. "En esta confrontación entre el amor y el odio tenemos que encontrarnos en el medio para que merezca la pena vivir aquí", ha declarado a la prensa.

La Policía de Berlín ha indicado que al menos 5.000 personas han salido a la calle para manifestarse contra la violencia y la xenofobia en el barrio de Neukölln, donde reside una gran cantidad de población inmigrante.

EL ASESINATO La violencia en Chemnitz se ha visto alimentada por los rumores que han circulado en redes sociales, según los cuales la víctima murió intentando proteger a una joven alemana que estaba siendo agredida por los dos inmigrantes. La Policía ya ha desmentido esta versión.

Además, el caso ha estado rodeado de irregularidades. Se ha filtrado la orden de captura contra uno de los sospechosos, aumentando así las suspicacias sobre la supuesta conexión de la Policía de Sajonia con los grupos de extrema derecha. Un agente ha sido suspendido por esta filtración.

La Policía investiga también a diez personas que durante la marcha del lunes por la noche imitaron el saludo que hacían los jerarcas del Tercer Reich en honor a Adolf Hitler, en lo que podría constituir un delito de apología del nazismo que está castigado con sanciones que van desde una multa hasta cinco años de cárcel.

Por otro lado, en las últimas horas se han producido dos ataques separados contra extranjeros en distintos puntos del país. Un hombre sirio ha sido golpeado con una cadena de metal en Wismar y un eritreo ha recibido otra paliza en Turingia.