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Pasión por las historias de Vidángoz

Vida, costumbres y personajes de Vidángoz como Mariano Mendigatxa, ven la luz gracias al interés de Ángel Mari Pérez Artuch

M. Zozaya Elduayen - Viernes, 31 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Ángel Mari Pérez Artuch, ‘Gotzon’, sostiene el cartel de Mendigatxa, tema que abordará el sábado en Vidángoz.

Ángel Mari Pérez Artuch, ‘Gotzon’, sostiene el cartel de Mendigatxa, tema que abordará el sábado en Vidángoz.

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Ángel Mari Pérez Artuch, ‘Gotzon’, sostiene el cartel de Mendigatxa, tema que abordará el sábado en Vidángoz.

“Vidángoz es un terreno virgen lleno de historias que sólo alguien de aquí sacaría a la luz”

Pamplona- Aunque vive y trabaja fuera de Vidángoz, Ángel Mari Pérez Artuch, Gotzon, siente pasión por el pueblo de sus padres y abuelos, pasión que combina con su interés por la historia pequeña, las historias que existen en cada pueblo.

Sus padres salieron del valle a finales de los sesenta, primeros setenta. Su padre, pastor, fue uno más de los que participaron del éxodo rural hacia la ciudad, Pamplona, donde se establecieron y emprendieron una nueva vida. Pero no olvidaron sus raíces, y cada fin de semana volvían a Vidángoz a casa de los abuelos, de casa Diego y casa Ornat, hasta que hace 25 años se construyeron su propia casa en el pueblo, elemento indispensable para volver.

El vínculo profundo establecido y el interés por todo lo que habla de Vidángoz, le ha llevado al administrativo de 39 años, con formación de ingeniero agrónomo, a recoger las historias del pasado de su pueblo. Y anda desde Arbizu, donde vive con su pareja y sus dos hijos, al valle de Roncal, siempre que su tiempo se lo permite para escribir sobre Vidángoz.

“Siempre me ha gustado la historia, pero lo que verdaderamente me interesa son las pequeñas historias. Indago y escribo sólo sobre mi pueblo siempre”, recalca.

De este modo, Pérez Artuch se ha convertido, con personas como Fernando Hualde, Pablo Orduna (Isaba), Iñaki Ayerra (Burgui), en piezas clave para sacar a la luz y poner en valor la intrahistoria de pueblos y valles que, de otro modo, seguramente se perdería en el tiempo.

Esta pasión por el pasado tiene su origen en su familia y en la afición por su genealogía, por medio de un curso que hizo en la UNED. A raíz de hacer su historia familiar, se le abrieron una serie de puertas. “Comencé a bucear en los archivos, Diocesano y General de Navarra, el parroquial y el de Vidángoz, entre los nombres de mis ocho bisabuelos, 7 de Vidángoz y una de Ochagavía”. El tiempo que robaba a sus obligaciones le permitía ampliar sus investigaciones en los procesos que encontraba sobre sucesos e historias. Eran, en definitiva, los porqués de lo que él mismo denomina “la historia pequeña”.

boletines y charlasEn este transitar por los archivos desde el año 2006, Gotzon recuperaba historias que como la mayoría de los investigadores quería que vieran la luz. Así surgió Bidankozarte, (entre Vidángoz), publicación de historias costumbres y cultura de la villa más pequeña del valle de Roncal. “Son pequeñas historias que doy a conocer. Vidángoz parece que queda en un terreno virgen, nadie se mete ahí. Si no lo hace uno que es de aquí, no lo hace nadie”, dice convencido.

Historia, etnografía, toponimia son contenidos de la publicación trimestral gratuíta que él mismo reparte a la vez que llega el pan.

En realidad, el proyecto Bidankozarte engloba todo su trabajo que, además de en papel, lo da a conocer en la web con el mismo nombre (un blog dentro de la página vidangoz.com, desde donde se pueden descargar todos los boletines). También desde el mes de julio está disponible en la web de la asociación Antzinako (antzinako.org) los datos de parte de su trabajo extraído de los libros de bautizados, casados y difuntos de su paso por los archivos.

Además de llevarlo muy adentro, reconoce Pérez Artuch que el impulso para comenzar a trabajar estos temas en profundidad se lo dio la invitación del profesor de la UPNA, Juankar López-Mugartza, en el año 2009 para tomar parte en la elaboración de un estudio de oiconimia, los nombres de las casas de los valles pirenaicos. “Me dio un gran empujón y fue la elaboración de lo que 9 años más tarde se ha publicado en el libro Las casas del Valle de Roncal. Entrevisté con tal fin a numerosas personas mayores de Vidángoz, ya fallecidas. Amablemente me abrieron sus casas y me contaron muchas historias que me han servido para otros temas en los que posteriormente he profundizado”. En su haber tiene también este bidankozarra, el rescate y digitalización del patrimonio fotográfico recopilado hasta 2010 por Santiago Calderero Salvoch.

mendigatxaAdemás de esta labor, Pérez Artuch imparte una charla anual por fiestas, relacionada siempre con su acopio cultural sobre: el proceso de brujería en el pueblo (se les conoce como brujos), documentado en 1560-61;la epidemia del cólera que asoló la villa en la mitad del siglo XX, mitos y leyendas, etc...

La charla de este año será mañana y versará sobre Mariano Mendigatxa (Vidángoz, 1832-1918), en el centenario de la muerte de la figura fundamental para que hoy se conozca el desaparecido dialecto uskara roncalés, el último vecino que lo habló y trató de transmitir a lo suyos.

Aunque no lo logró, su legado fue decisivo para el estudio de lingüistas en general y filólogos vascos, en particular. También para el patrimonio inmaterial de su Vidángoz natal, porque en sus cartas intercambiadas con Resurrección María de Azkue (primer presidente de Euskaltzaindia) dio cuenta de usos y costumbres, canciones y refranes olvidados. “Es un regalo para los que amamos la etnografía de nuestro pueblo”, apunta el estudioso .

Mariano Mendigatxa es Vidángoz y el uskara. Su interés por salvar su patrimonio es el mismo de Pérez Artuch, que entrega “pequeñas dosis” de lo que fue Vidángoz a los que ahora son y lo preserva para los que vendrán.

etiquetas: vidangoz, mendigatxa

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