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Los Larreta, 21 años detrás del mostrador

Las fiestas de Calderería y San Agustín homenajearon ayer a esta familia por su pequeño comercio que mantienen en pie desde 1997

Miren Yoldi/Iñaki Porto - Sábado, 1 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

De izquierda a derecha, Fernando Larreta, Pedro Larreta y Sergio Larreta, en su negocio familiar de la calle Calderería.

De izquierda a derecha, Fernando Larreta, Pedro Larreta y Sergio Larreta, en su negocio familiar de la calle Calderería. (IÑAKI PORTO)

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De izquierda a derecha, Fernando Larreta, Pedro Larreta y Sergio Larreta, en su negocio familiar de la calle Calderería.

PAMPLONA. Los vecinos y vecinas de las calles Calderería y San Agustín disfrutaron ayer de sus fiestas, que se celebran el último viernes de agosto. En ellas, después del cohete, es habitual homenajear a alguien por diferentes motivos y este año, fue el turno de la familia Larreta, por la supervivencia del pequeño comercio y porque es el segundo que más tiempo lleva en la calle Calderería. Al primero se le homenajeó el año pasado y es la carnicería Goñi, de la que es dueña Maritxu, que a parte de haber sobrevivido en el pequeño comercio, tiene más de ochenta años y todavía sigue trabajando. También se homenajeó a un bebé recién nacido y al pequeño Josep Giancarlo, ya que hace un año su familia se mudó a Calderería.

El día comenzó con un reparto de chocolate por las casas a los mayores de 65 años. Por la tarde tuvo lugar el chupinazo frente a la iglesia con lluvia de caramelos, que lo lanzaron los txikis Salma Abouallal y Dima López, que lleva tres años consecutivos ejerciendo de animador. Después se dio paso a los homenajes. La jornada siguió con una chistorrada a cargo de la sociedad Zirimola y un concierto de mejicanas y jotas con Freddy. Los más pequeños se contentaron con flashes que repartió la tienda Hermanos Larreta. También gozaron de juegos y el encierro txiki. A las ocho y media tuvo lugar la sokatira entre las dos calles y poco después la cena vecinal autogestionada. Para terminar, el grupo Graceland amenizó la verbena.

A los Larreta el homenaje les cogió por sorpresa. Tal y como explicó Pedro Larreta, que se encontraba con sus hijos Fernando y Sergio, “estamos dentro de la organización y no nos habíamos enterado de nada, nos la colaron”. Los tres trabajan en la tienda desde 1997, aunque se fundó en 1903. Pedro poseía un local de medicina natural en la calle Tejería y tenía relación con los dueños anteriores de la tienda, así que cuando se jubilaron decidió quedarse con ella. Es un negocio familiar muy conocido y por eso, tienen muchas anécdotas que contar. “En unos Sanfermines vinieron dos hombres muy fuertes y nos contaron que eran los bomberos que entraron en las torres gemelas de Nueva York”, relató Pedro. Artistas y personajes famosos también se han acercado a la tienda. “Hay personas de fuera, incluso, que vienen a Pamplona y quedan en este punto para juntarse”, añadió Fernando. Pedro comentó que “teníamos la idea de hacer alguna reforma, pero hemos visto que a la gente le atrae lo antiguo”. De hecho, hay personas que se sacan fotografías, pues es una tienda peculiar.

Padre e hijos son de la Txantrea, pero en Calderería se sienten uno más. “Nos llevamos muy bien con el vecindario, tras tantos años nos conocemos entre todos. Ellos se portan bien con nosotros y nosotros con ellos. Les estamos muy agradecidos”, expresaron. A parte de vender, también guardan cosas a quienes lo necesitan. Aseguraron que “trabajamos bien durante todo el año, pero las licencias exprés que ponen en Sanfermines es una lucha constante, porque cualquiera puede vender de todo”. Lo ideal para ellos sería que el negocio perdure, a pesar de que “ahora con las grandes superficies los tiempos han cambiado y subsistimos por las horas que trabajamos. Aquí lo que prima es el cariño que se da al cliente”, agregaron. Pedro fue uno de los iniciadores de las fiestas del barrio y tocaba con su grupo música de los años 60 hasta el año pasado. Los tres admitieron que son unas fiestas que “las llevas dentro por la convivencia, cenamos todos juntos y hay muy buen ambiente”. Pedro ya no trabaja, pero Fernando y Sergio sí, y manifestaron que “aquí seguiremos hasta que dios quiera”.