Obama y Bush elogian la figura del senador McCain en su funeral

Trump, que no estaba invitado y aprovechó para jugar al golf, estuvo representado por su hija Ivanka

Domingo, 2 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Washington- Familiares, amigos y expresidentes de EEUU se reunieron ayer en la Catedral Nacional de Washington para dar el último adiós al senador republicano John McCain, fallecido el pasado 25 de agosto a los 81 años de edad tras una larga lucha contra el cáncer cerebral, al que se le han rendido vigilias y funerales en el estado al que representaba, Arizona, y en el Capitolio de EEUU, donde sirvió durante más de 30 años.

Para despedirse, McCain escogió la catedral de la capital estadounidense como símbolo de la unidad política, por lo que pudo verse ayer en las primeras filas del templo a Bill y Hillary Clinton;Barack y Michelle Obama;George y Laura Bush;y Alan y Mary Elisabeth Gore, si bien también se podía distinguir a senadores de todo el espectro político, desde la progresista Elizabeth Warren hasta el republicano Lindsay Graham.

La primera en dirigirse a los asistentes fue su hija, Meghan McCain, quien reivindicó que el país “no necesita ser grande de nuevo, porque siempre lo fue”. “Fue un gran hombre. Nos reunimos aquí para llorar la muerte de la grandeza estadounidense. La real, no la retórica barata para los hombres que nunca se acercarán al sacrificio que él ofreció tan voluntariamente, ni la apropiación oportunista de aquellos que vivieron vidas de comodidad y privilegio”, dijo en alusión al presidente Donald Trump, al que el senador no invitó.

grandes presencias y ausenciasDe este modo, mientras se celebraba el funeral, el presidente fue a jugar a su club de golf, aunque sí acudieron su hija, Ivanka Trump, y su esposo, Jared Kushner, así como varios miembros de la Casa Blanca.

McCain, que quiso hacer de su adiós un lugar de encuentro para aquellos que han dedicado la vida a servir al país, solicitó a los expresidentes George W. Bush y Barack Obama que ofrecieran sendas elegías en la ceremonia.

En su intervención, Bush destacó el “respeto” del senador hacia “la dignidad inherente en cada vida, una dignidad que no se detiene en las fronteras y que no puede ser borrada por los dictadores”, y subrayó el profundo desprecio que profería el senador hacia “el abuso de poder”. “Era honorable y amaba la libertad con la pasión de un hombre que conocía su ausencia”, agregó.

Minutos más tarde, Obama dedicó unas palabras, donde insistió en el sentido de estadista que desplegó McCain a lo largo de su vida, algo que, pese a sus desacuerdos, los hizo estar “en el mismo equipo”. “Nuestra política, la vida pública, el discurso público, puede parecer pequeño, mezquino y desagradable. Un tráfico de insultos y falsas controversias -agregó-. La política que pretende ser valiente y dura, pero de hecho nace del miedo. John nos llamó a ser más grandes que todo eso”.

Obama recordó los encuentros electorales que él y Bush libraron contra McCain, una pelea que, según dijo, les hizo “mejores presidentes”. Asimismo, quiso recordar a su viejo rival con una sonrisa, y aseguró a los asistentes que prueba de la “irreverencia” del senador era su deseo de reunirle a él y al expresidente Bush para dar un discurso público en el mismo acto.

“A John le gustaba ser impredecible, incluso un poco irreverente. No tenía interés en conformarse con una versión prefabricada de lo que debería ser un senador”, dijo Obama. “Después de todo, ¿qué mejor manera para obtener una última risa que hacer que George y yo digamos cosas buenas de él a una audiencia nacional?”, bromeó. - Efe