la carta del día

Pensemos... Pero, ¿qué?

Por Patxi Arrizabalaga - Domingo, 2 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

tras los actos vandálicos sucedidos en el Club Taurino de Pamplona, cerca del terrorismo ya que una facción a cara cubierta de un denominado “frente de liberación animal” lo reivindica alegre y seguro de sentirse impune, el director de este medio, así como todo el mundo cabal, que es la mayoría, se posicionó contra estos actos y estos personajes.

Decía bien que los animales no tienen que ser defendidos por semejantes “animales”. Luego sale siempre el listo de la clase a decir que pensemos. El mismo que se cuela en un congreso de tauromaquia con profesionales de la veterinaria, de la universidad, de la agronomía, y del medio rural a llamar asesinos a los ganaderos que crían un animal único, cuyo ser es porque existe el rito de la tauromaquia. Esos listos defensores, insultantes siempre, que son los que desde su piso en una ciudad, grande como las capitales europeas, gigantes como las súper pobladas mundiales, o pequeñas como la Vieja Iruña, nos dicen a los tontos de los pueblos, ignorantes como somos de lo que el mundo necesita, cómo piensan los animales. Claro, los animales que ellos dicen. Pensemos lo que un toro de lidia piensa. Pues los que desde niños los hemos tratado, los visitamos en su hábitat, conocemos su porqué, y la libertad en la que viven por encima de la mayoría de los animales del planeta, asfixiados por el poder que les paga a los animalistas, sabemos más de ese animal y de lo que realmente le ocurre que ellos. Incluso en la plaza, donde los estudios realizados en dos décadas por personal no aficionado, pero sí científico, contradicen todas las tonterías facilitas de estos voceros con ganas de significarse. Pero, pensemos. Qué más darán los estudios científicos, es decir, lo que la ciencia dice. Qué más dará lo que cientos de miles de personas opinen, vivan, respeten y convivan con ese magnífico ser, descendiente de un dios, que llena de dehesas libres de ladrillo la geografía ibérica, siendo el único ser animal con un 10 de 10, o sea, sobresaliente con matrícula de honor, designado por los señores de Bruselas, más afectos a la tontuna animalista que defenestra la vida del humano, dando más razón de ser a perros y gatos.

Los aficionados al toro no vamos a entrar en guerra con nadie, pero no vamos a ceder un centímetro en nuestros derechos. Que obligaciones ya tenemos muchas. Pero yo, que tengo perros y gatos a los que alimento a diario, y viven libres sin correas, sin cadenas, sin espacios cerrados como son los pisos de cualquier ciudad. Yo, que tengo huerta donde las jodidas liebres hacen agujeros para comerme mis lechugas, mis cogollos, mis zanahorias. Yo que respeto a las arañas, a los murciélagos come insectos, a las abejas que me dan cera y miel, a las culebras que se comen a las crías de los topillos y topos, y por supuesto a la lombriz que me remueve la tierra, no uso productos químicos para matar a los bichos, no uso aire acondicionado que mata el planeta, no interfiero en el fin del mundo como esos falsos animalistas, y por eso, mis lechugas son para los míos. Y por ahora, también para esas liebres que me burlan. Pero, como soy aficionado a los toros, soy un asesino de animales. Como la caza y la pesca me parece lo normal en mi entorno, soy otra vez asesino. Y esos animalistas benditos que destrozan propiedades, o esos buenos veganos que queman carnicerías en Francia y atacan a pescaderos y carniceros, como dice el PACMA, porque son los peores por tener centros de tortura animal, nunca, repito, nunca, probarán una sola verdura u hortaliza que laboren estas manos. Así que, pensemos, pero de verdad. Y articulista de Pensemos, esperemos que solo escribas y no seas de los de actuar, porque no os vais a ir de rositas.