Editorial de diario de noticias

Juicio político contra Trump

De probarse la acusación de pagos a mujeres para comprar su silencio ante la campaña electoral, el presidente de Estados Unidos deberá enfrentarse al ‘impeachment’, que podría forzar su destitución

Domingo, 2 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Las sorprendentes -por lo inesperadas, más que por su contenido- confesiones del que fuera abogado y estrecho colaborador personal de Donald Trump durante varios años Michael Cohen son de gran gravedad. Desvelan la comisión de un delito por parte del actual presidente de EEUU -que, además, habría mentido-, situado al borde de un juicio político (impeachment) con visos de prosperar y que podría terminar en su destitución del cargo, la primera de la historia del país. La confesión de Cohen, además, tiene visos de verosimilitud por cuanto supone una autoinculpación a cuyas consecuencias judiciales deberá también hacer frente. Según su relato realizado ante un juez federal, Cohen, por orden de Trump, gestionó los pagos a una exactriz porno y a una exmodelo con las que el entonces aspirante a la Presidencia de EEUU habría tenido relaciones sexuales para, presuntamente, comprar su silencio a las puertas de las elecciones. De poder probarse esta práctica -la prensa norteamericana considera que las acusaciones son creíbles- estaríamos ante un caso flagrante de delito federal por financiación ilegal de la campaña electoral. La explicación de Trump en este sentido no se sostiene y es abiertamente contradictoria. Argüye, por una parte, que su exabogado “inventa” la historia y que conoció los pagos después de la campaña pero, por otra, reconoce que el dinero provenía de su propio patrimonio y no de los fondos de la campaña. Lo que, a los efectos, sería similar, porque constituiría igualmente delito. La posibilidad del impeachment -procedimiento que solo se ha utilizado dos veces en la historia de EEUU contra Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998, aunque Richard Nixon se salvó al dimitir previamente- contra Trump es, por tanto, una posibilidad cierta. Quizá por ello el propio presidente sigue practicando uno de sus juegos favoritos: meter miedo asegurando que si se abriese el juicio político contra él, “los mercados se hundirían”, “todo el mundo sería más pobre” y el crecimiento económico se frenaría. Lo cierto es que el descrédito, fuera cual fuera el resultado final, afectaría muy directamente a un presidente totalmente desacreditado que ayer estaba jugando al golf en Florida mientras los expresidentes Obama, Bush y toda la clase política tanto demócrata como republicana rendía tributo en Washington al fallecido senador McCain.

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