Ocupación/apropiación, legalidad, ocupación/usufructo

Por Aniceto Morales Horrillo - Jueves, 6 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Con el asunto del gaztetxeMaravillas el otro día leí un artículo donde se intentaba equiparar o poner al mismo nivel las ocupaciones que hace la Iglesia católica a través de la inmatriculaciones y las ocupaciones como la del gaztetxe Maravillas. Las comparaciones siempre suelen ser odiosas, pero ésta en concreto creo que no tiene ni pies ni cabeza. Con ese pretexto me he aventurado a escribir este artículo para diferenciar ambos tipos de ocupación, y de paso hablar de la famosa legalidad, mantra de la derecha, que se está utilizando en exceso para denunciar esta ocupación.

En primer lugar quiero recordar que legalidad no es sinónimo de justicia (ahí está la famosa Ley Mordaza, legal como la que más pero injusta y antidemocrática como ninguna), y en este asunto de los gaztetxes se hace bastante hincapié en la cuestión de legalidad, diciendo que la ocupación del palacio de Rozalejo es ilegal. La Iglesia católica lleva toda la vida ocupando espacios comunitarios que se han construido con el esfuerzo de ciudadanas y ciudadanos, y desde 1998 se está apropiando alegre, masiva y descaradamente de ellos en nuestra misma cara gracias a la Ley Hipotecaria del Gobierno de Aznar. Sin ir más lejos, y por poner un ejemplo cercano, en la web de la Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro podemos ver una relación de 304 inmuebles que el Arzobispado de Pamplona y de Tudela desde 1998 a 2007 se han inmatriculado en Navarra. Efectivamente, esto es legalidad, pero es ocupación y robo legalizados. Es la ocupación/apropiación de la que por desgracia no quieren hablar los partidos que con mayor vehemencia critican a los gaztetxes.

La ocupación/usufructo es la que llevan a cabo las/os jóvenes que abren gaztetxes. Buscan locales que llevan tiempo cerrados e inutilizados. El actual gaztetxe Maravillas está en un local que actualmente es propiedad del Gobierno de Navarra y que llevaba 20 años cerrado. En auzolan los limpian, los pintan, los acondicionan, y finalmente los autogestionan para uso propio y para ponerlos al servicio de la sociedad sin pedir nada a cambio. Muy al contrario que la Iglesia católica, las/os jóvenes no buscan la propiedad de esos locales, sólo quieren utilizarlos mientras no tengan otro uso y hacerlos útiles a la sociedad, en definitiva, socializarlos no privatizarlos. En una sociedad capitalista como la nuestra, en la que lo que prima es la propiedad privada, el dinero y la especulación, difícilmente se puede entender que haya jóvenes que acondicionen locales abandonados para darles un uso social. Esta actitud altruista y responsable de la juventud no debería ser reprimida brutalmente como en el pasado ni de forma más suave como en el presente, al contrario, esa actitud habría que potenciarla buscando fórmulas y legislando para que sea posible que las/os jóvenes puedan tener locales autogestionados. El cambio político en Navarra no debería ser para cambiar el tipo de represión, sino para dialogar y buscar soluciones que nos puedan beneficiar a todas y todos, y si no es posible a todos a la gran mayoría.

UPN, PPN y PSN, que tienen bastante jodido lo de hacer oposición, han estado atacando últimamente al cuatripartito con los gaztetxes de Iruñea (antes han sido las banderas y el euskara), y con especial ahínco con el gaztetxe Maravillas del Casco Viejo hasta conseguir que el Gobierno de Navarra solicitase el desalojo. Parece que la situación se ha reconducido de momento después de la nueva ocupación y la retirada por parte del Gobierno de Navarra de la denuncia y archivo judicial de la causa. La oposición no debería marcar la agenda política y así es la mayoría del tiempo, pero en este caso han pillado un poco de cacho, que no se ilusionen.

Esta pequeña crisis se puede tomar como una carga o como una oportunidad, como un problema para minar el cambio o como una oportunidad para fortalecerlo. A mí me parece que lo adecuado es el segundo de los dos casos. Los partidos del cambio, y sobre todo el propio Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona, deberían ser conscientes de que una parte importante de la sociedad, la juventud en concreto, carece de espacios para la autogestión y autorganización. En Navarra el movimiento asociativo y los movimientos sociales han tenido siempre un peso importante, y en una gran medida a ellos se debe el cambio político actual y el cambio más profundo que está por llegar. Ante este movimiento social y asociativo, ¿a quién le extraña que la juventud también se quiera organizar? No haber contemplado en el acuerdo programático actuaciones concretas para satisfacer esta necesidad de una parte importante de la juventud nos trae estas consecuencias, pero estamos a tiempo.

Por lo tanto, estaría bien dejarse de debates sobre legalidad e ilegalidad, sobre represión fuerte o suave, etcétera, e ir al fondo del problema para darle una solución definitiva, o por lo menos poner el tema en vía de solución definitiva. No solucionarlo y taparlo en falso no impedirá que vuelva a resurgir y con más fuerza si cabe. Hacen falta ganas, voluntad política e imaginación. No hay que inventar nada nuevo. En muchos otros sitios existen gaztetxes y fórmulas, hay muchas para que la juventud pueda organizarse como quiere. En Gasteiz, por ejemplo, el gaztetxe acaba de cumplir 30 años. Se trata de buscar la mejor fórmula, y si es posible mejorarla, pero eso se hace con diálogo y sentándose a hablar. No se puede exigir el desalojo sin una alternativa viable después de un año de trabajo e implantación, como lo han demostrado las movilizaciones y la última manifestación.

Por último, me gustaría decir que a mí esta gente y partidos que tanto critican la ocupación/usufructo de los movimientos juveniles, que por su situación económica no disponen de locales, me hace una gracia tremenda cuando no dicen nada o, es más, defienden la concesión que se hace al Ejército en el campo de tiro en Bardenas, cuando el Estado a través de la Declaración de la Renta recauda dinero para esa gran multinacional que es la Iglesia católica, y si con eso no llega con el dinero de todos los contribuyentes le dan una asignación fija, cuando callan sobre sus inmatriculaciones, cuando se le exime de impuestos, cuando se le permite que adoctrinen en las escuelas con dinero público financiando la asignatura de religión estando en un estado laico. Basta de hipocresía. Aurrera Maravillas.