Cuando Rajoy fue partidario de una España asimétrica

Iñaki Anasagasti Olabeaga - Viernes, 7 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 10:32h

Pablo Casado, presidente del Partido Popular está furioso. Le parece un disparate que Sánchez en un programa de radio haya propuesto un neblinoso referéndum de autogobierno para Catalunya. Su indignación la basa en el marmóreo artículo 2 de la Constitución española, ese que nos recuerda que se puede acabar el mundo, pero que España es una e indivisible y que es patria común de los españoles. Su España es Una, y no veintiuna, es Grande porque Madrid con el Real Madrid es muy grande y Libre porque aquí se puede hablar de todo, aunque sea poco lo que se consigue llevar a la práctica. Y añade ”ese referéndum pasa por la ruptura de la igualdad”. Pues claro. Entiendo que un palentino, que es diputado por Ávila, vive en Madrid, ha trabajado con Aznar en Faes tenga su identidad española resuelta y satisfecha. Él es español, y punto, y además quiere que todos seamos tan españoles y de igual forma como lo es él.

Algo parecido con Sánchez, madrileño, que ante el agobio parlamentario y la búsqueda de apoyos pasa un día por exhibirse con la bandera española más grande que encontró en ese momento y al día siguiente hablarnos de estado multinacional y, en una radio, no en el parlamento, salirse con el anuncio de un referéndum de autogobierno, como si todo el problema fuera competencial. Y no lo es. A ver cuando aprenden que es identitario y que si ellos son felices siendo españoles, la mayoría de vascos, catalanes y gallegos su identidad es la vasca, la catalana y la gallega y que el resto es encontrar como se puede convivir teniendo ésta idea tan clara como la tuvo Sabino Arana en 1895. Reconozco que la pomposidad con la que Otegi dijo hace una semana que proponía una “confederación, con soberanía y derecho a decidir” me pareció que trataba de descubrir el Mediterráneo ya que su afirmación ya la había dicho Sabino Arana en 1895 y lo recordamos todos los años en el PNV porque es que además lo resumió en aquella frase de “Euzkadi es la Patria de los Vascos”.

Si, ya sé que para Otegi es Euskal Herria su patria, que ya existía en tiempos de Sabino y que tenían además un partido tibio y melifluo con ese nombre que eran los euskalerriacos, pero es que Sabino, que veía lejos creó el neologismo de Euzkadi con Iparralde y Navarra que a la IA, tan antisabiniana ella, le produce sarpullido y la residencian solo en la CAV, pero el copyright, aunque no les guste, es de Sabino. Le he escuchado también a la diputada Marian Beitialarrangoitia decir que dieron sus dos votos gratis en Madrid a la Moción de Censura de Sánchez, que por cierto no eran en ese momento necesarios, pero que en el futuro, dice enfática, no lo harán gratis.

Ya les pedía Ortuzar que arriesguen, enseñen la patita, sepan comprometerse, hacer política y diversificar su discurso monotemático, a veces muy adolescente. Y eso que decía la diputada de la IA está muy bien. Aciertan cuando rectifican y al parecer han aprendido que cuanto más fuerza se tenga en Madrid a la hora de hacer política, mejor para Euzkadi. Si en lugar de cinco (PNV) más dos diputados (Bildu) tuviéramos los vascos diez parlamentarios, mejor para todos y es que además lo acabamos de ver. ¿Cuándo íbamos a pensar nosotros, Ajuriaguerra, Aguirre e Irujo incluídos, que con cinco votos íbamos a hacer caer un gobierno en España?. Pues eso se logró hace tres meses. Aprendamos pues. Si hace diez años nos hubieran necesitado Zapatero de la misma manera que hoy, estoy seguro que Franco estaría desde hace diez años criando malvas en algún cementerio protegido en algún pueblo ignoto y no en su Valle, cuestión que no logramos por la pusilanimidad del ministro de la presidencia Ramón Jauregui cuya obsesión era pactar con el PP, pues era una “cuestión de estado”. ¿Una cuestión de estado el honrar a un dictador en un mausoleo hecho con el pico y pala además de la sangre, el sudor, la vida y las lágrimas de miles de republicanos y nacionalistas?.

Está bien pues que Sánchez haya tomado la iniciativa y esa página se pase, pero es bueno recordar que ni Felipe González, ni Zapatero, ni Jauregui lo hicieron posible como era su obligación democrática y propia de la historia republicana de su partido. Pero es que el problema español es el de no haber aceptado nunca el carácter plurinacional del estado. Introdujeron en el artículo 2 la diferencia entre naciones y regiones y les pasó como a aquel cazador que mató el tigre y se asustó con la piel. Por eso es bueno recurrir a la “maldita hemeroteca” donde uno puede acreditar que en Madrid funcionan de acuerdo al grado de presión que hagamos. Vayamos a 1996. CIU, CC y PNV habían facilitado la investidura de Aznar. Hasta Mayor Oreja sonreía y Mariano Rajoy se iba nada menos que a la Universidad de Verano de la Complutense en El Escorial para hablar del “Futuro de las Autonomías”. Allí contestaba a una pregunta sobre si la asimetría que propugnábamos podía generar agravios comparativos entre las Comunidades. Rajoy que era ministro de Administraciones Públicas en ese momento le contestó que “no hay que estar constantemente mirando al vecino, a ver qué tiene para pedirlo también. Yo estoy orgulloso de ser gallego y no necesito para estarlo de un concierto económico como el vasco o un régimen fiscal especial como tienen las islas Canarias. Puede haber comunidades donde haya una lengua, si otros no la tienen, no tiene por qué generarse ningún problema”.

Además señaló que España ya es un estado asimétrico y en la Constitución está el germen de ese estado asimétrico, cuando distingue entre nacionalidades y regiones. ”Esto no ocurre ni en Alemania donde se impuso un estado federal, ni en Estados Unidos, países con menos historia que el nuestro, aquí hay muchas más diferencias, el modelo económico de Navarra, por ejemplo, es asimétrico antes incluso y durante los tiempos de Franco”. Pura dinamita. Deia lo recogió. Este era el discurso del PP en ese momento. Ha cambiado 360 grados. Pero hoy, solo con ese discurso y la aceptación de esa realidad, hasta la situación catalana podría encauzarse. Pero no lo harán. Trabajan a corto, están vestidos del Cid Campeador, y les importa lo dicho en el pasado un comino.