La aldea global

Escaparate de la tele

por Txerra Díez Unzueta - Sábado, 8 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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avanza hacia su final la décima edición del FesTVAL, festival de la tele que viene desarrollándose en Vitoria-Gasteiz con notable asistencia de público, invitados y periodistas especializados en el asunto de la pequeña pantalla, que tiene apartado específico con las jornadas para profesionales ProfesTVal, dedicadas a estudiar problemas, tendencias y modernos modos de hacer tele.

Esta décima edición se completará con La gala de clausura y La fiesta de la tele que se celebrarán por vez primera en el polideportivo Mendizorroza a partir de las ocho y media de la tarde de hoy sábado. La Gala de clausura será producida y conducida por el presentador Luis Larrodera y a continuación Yusan Atxa producirá el espectáculo Las músicas de la tele, con actuaciones en directo de Olé Olé 2.0, Fran Deli, Carlos Segarra y los Rebeldes, Karina, y otros cantantes que pondrán broche final a unas jornadas en las que la tele y sus protagonistas han copado la ciudad con excelentes presentaciones de productos estrella de cada cadena y estrenos importantes de productoras y canales, como El Continental, Estoy vivo, Velvet Colección, Presunto culpable, Ciudades de noche, La víctima número 8 o Matadero.

Un año más, éxito del paseíllo por la anaranjada alfombra que conduce al interior del Teatro Principal, donde cada noche asoman famosos y famosetes, ellas y ellos, para hermanarse con los fans, la audiencia real, el público que da calor a este festival ya consagrado en el calendario de actividades televisivas anuales y que una vez más ha convocado a las variopintas tribus que hacen la tele a esta cita de glamour, pasión y entusiasmo consumidor.

Felicidades al equipo responsable del FesTVal con Joseba Fiestras a la cabeza, a sus entusiastas voluntarios que hacen funcionar las piezas complejas de una organización moderna, joven y volcada en esta cita sociocultural, y a todos los que sienten la tele como parte viva de sus vidas monótonas y grises en las que la tele pone luz y color.