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Juez de línea

Fútbol de urgencias

Por Félix Monreal - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Juan Villar abandona el campo lesionado.

Juan Villar abandona el campo lesionado. (Foto: Patxi Cascante/Mikel Saiz)

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Juan Villar abandona el campo lesionado.

constata el Sindicato Médico de Navarra que los servicios de Urgencias están vacíos cuando hay fútbol. Y entiendo, por extensión, que se llenan cuando acaban los partidos. También está comprobado que el fútbol no es bueno para la salud: ni para quienes juegan y acaban cosidos a golpes ni para los que viven esos instantes desde la grada con una tensión insana, tan sensible a la euforia repentina como a los constantes disgustos. Ese estado de nerviosismo estaba a flor de piel en la hinchada rojilla antes del partido con el Almería, tuvo picos altos en momentos titubeantes del partido y sigue dejando un poso de inquietud porque a la visible mejoría en el fútbol de ataque se sigue observando, por contra, a un equipo con las defensas todavía bajas. Es el fútbol de urgencias el que llevó por cuarta vez a Jagoba Arrasate a introducir nuevos cambios en la alineación, como una terapia acelerada para buscar una recuperación en ese cuerpo en rehabilitación que es todavía Osasuna. Una victoria sedante que aplacara la ansiedad. La receta que aplicó el entrenador le dio buen resultado, va a tener efectos terapéuticos durante la próxima semana, pero dejó también una fidedigna radiografía de los problemas que requieren de una intervención inmediata en la que no cabe descartar nuevas medidas quirúrgicas, como ha sucedido con Imanol y con David García. Ahora mismo Osasuna está partido en dos;tiene muy asumidos los conceptos y los movimientos en ataque pero no termina de ajustar la retaguardia, donde los laterales siguen sin acotar su banda. El gol encajado, de manual de escuela de entrenadores, es sonrojante. Frenar esa sangría, la de recibir gol en cada partido, es la siguiente medida urgente a adoptar. Sobre todo, por la salud del equipo y del aficionado.

Donde duele.- El tramo final del partido avanzó alguna posible solución a esa inestabilidad defensiva: Arrasate, en lugar de dar minutos a Olavide cambió a Brandon por Lillo y adelantó la posición de Nacho Vidal. El valenciano, al que le cuesta replegar, se desdobla, sin embargo, con soltura y precisión: ayer dio dos asistencias de gol. Pero cerrar, cierra mal. Como Clerc, que tras verse sorprendido en su modorra en el gol del empate, liquidó el partido contenido y sin alardes, con miedo evidente al qué dirán. Los centrales también sufrieron con la potencia y el desmarque de Álvaro Giménez. Y Rubén hizo la vista gorda en un balón alto que fue al palo. El diagnóstico aconseja cambios porque las constantes ayudas del siempre comprometido Oier solo hacen el efecto temporal de una tirita.

Un fichaje tonificante.- Con Rubén García Osasuna ha encontrado un perfil de futbolista que había desaparecido de la plantilla: aparece entre líneas, filtra pases, mueve con velocidad la pelota, triangula, busca posición de disparo y pisa el área con intuición. Y además de todo eso está comprometido en la recuperación. Ayer intervino en los tres goles y eligió a Juan Villar y Nacho Vidal como sus mejores socios. Lástima que Xisco y David Rodríguez sigan en coma goleador pese a las oportunidades de que dispusieron ayer. La salida de Barja a escena recuperando la capacidad de llegada que ya exhibiera en el Promesas es otra buena noticia. El enfermo parece que mejora, pero sigue, de momento, en cuarentena.

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