la carta del día

Manifiesto por la memoria histórica y contra la manipulación

Miércoles, 12 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

quienes suscribimos este manifiesto, familiares o militantes de la Memoria Histórica, llevamos años trabajando a favor del recuerdo de las personas que fueron asesinadas por defender los valores republicanos en la Navarra del 36. El espacio de la Memoria ha sido construido desde una urgencia evidente;rescatar del olvido institucional los cuerpos, la memoria y las ideas de aquellos asesinados. Y lo hemos hecho desde el convencimiento familiar y desde la defensa de unos valores claros. Transitar por este camino nos ha hecho más conscientes sobre las consecuencias y los efectos dramáticos de la violencia. La represión desatada por el franquismo contra los militantes republicanos tiene un origen concreto y evidente, por eso no es aceptable una reinterpretación de las causas de la represión. No fue una agresión “a nuestro pueblo”, ni fue un conflicto entre Euskadi y España, fue un conflicto en el que el eje franquismo-democracia era lo principal. Quienes asesinaron a los nuestros no fueron gentes venidas de fuera, al contrario, la Navarra del norte, del centro y del sur exportó cuneteros. En este sentido, también, tratar de unir, vincular o relacionar la violencia cruel y letal de ETA con aquellos luchadores republicanos no sólo es una manipulación histórica evidente, es sobre todo una falta de respeto hacia su memoria. Por ello, no podemos más que rechazar de forma clara la manipulación que los miembros que componen el proyecto Gaztetxe Maravillas hacen de la memoria republicana de esta tierra. Y más cuando se plantea mezclar a las víctimas de la represión franquista con militantes de ETA en un homenaje organizado para los próximos días. Poner en valor la lucha de ETA, en el marco del Gudari Eguna el 27 de septiembre, encontrarle un sentido práctico al horror provocado por ETA o plantear que la violencia de ETA contra cientos de personas, incluidos militantes antifranquistas, fue una violencia de respuesta es una aberración humana que no compartimos. Relacionar al mundo de ETA, y su actuar autoritario, con Maravillas Lamberto, los fugados del fuerte de San Cristóbal o cualquiera de las 3.452 personas asesinadas en Navarra, supone una contradicción clara. La Memoria si algo nos enseña es a respetar el dolor de las víctimas, a rechazar de plano la violencia contra alguien por pensar diferente y a medir el impacto social, familiar y emocional de la violencia. Por eso la declaración de reparación que el Parlamento aprobó el 10 de marzo del 2003 terminaba con un claro “nunca más ni para nadie aquellos horrores”, lema que también recibe a los visitantes en el Parque de la Memoria de Sartaguda. Hemos visto como, en una analogía exagerada, frívola y oportunista, se ha comparado la noche del 15 de agosto del 36, en el que los franquistas fueron a buscar a Vicente Lamberto, militante de la UGT y padre de Maravillas, con la noche del desalojo del gaztetxe. Se ha caído, además, en un morbo amarillista al repetir hasta la saciedad que a Maravillas la violaron delante de su padre y que la tiraron a los perros, cuando esas dos situaciones no fueron así. Todo ello nos hace pensar que la Memoria se ha convertido, para algunos sectores políticos, en un instrumento para justificar la violencia de ETA, estableciendo una línea legitimadora que según ellos viene del 36. Y la memoria histórica, sus enseñanzas, sus valores, sus gentes, su recuerdo sirve para lo contrario y no dejaremos de repetirlo.

Firman esta carta: Martin Zabalza, representante del Parlamento en la Comisión técnica de Memoria histórica;Eneko Arteta, familiar represaliado;Lara Bartos, familiar asesinado;José Mari Asin, actor y familiar asesinado;Koldo Pla, activista MH;Joaquin Roa, familiar asesinado;Maite Rocafort, familiar asesinado;Juan Carlos Espinosa, impulsor del Parque de la Memoria;José Ramón Martínez, impulsor del Parque de la Memoria, exalcalde de Sartaguda;Joseba Eceolaza, impulsor del Parque de la Memoria;Koldo Martínez, familiar asesinado, parlamentario;Patxi Leuza, familiar asesinado, parlamentario;Mari Cruz Suescun, familiar asesinado;Merche Murga, familiar asesinado;Patricia Abad, activista MH, concejala;Izaskun Moyua, familiar asesinado;Marisa Pereira, familiar asesinado;Marina García, activista MH;Gonzalo Medrano, familiar asesinado;Javier Lecumberri, activista MH;Chechu Rodríguez, familiar asesinado;Lupe Galindo, activista MH;Pello Salaburu, exrector de la UPV;Josetxo Arbizu, activista MH;Ana Ansa, familiar asesinado;Joseba Orduña, familiar asesinado, concejal;Efigenia García, familiar asesinado;Mikel Armendáriz, familiar asesinado, concejal;Benito Salvatierra, activista MH;Juana García, familiar asesinado;Joseba Gutiérrez Vierge, familiar asesinado;Ángel Urio, familiar asesinado;Amelia Resano, familiar asesinado;Victor Oroz, activista MH;Natalia Bartos, familiar asesinado;Jaime Esparza, familiar asesinado;Miguel Ángel Moyua, familiar asesinado;Mikel Otazu, activista MH;Virginia Alemán, parlamentaria;Adolfo Bescos, familiar asesinado;José Luis Uriz, represaliado por el franquismo;Ángel García Sanz Marcotegui, historiador;Pedro Rascón, activista MH;M Jose Martínez, familiar asesinado;Inma Jurío, parlamentaria;Javier Macua, familiar asesinado;Nerea Miquelez, familiar asesinado;Marisa de Simón, parlamentaria;M Asunción Urío, familiar asesinado;Nuria Medina, familiar asesinado, parlamentaria;Anabel Díaz, familiar asesinado;Milagros Rubio, activista social;Jesús Ángel Arandia, concejal, familiar asesinado;Nino Ruiz, activista MH;Mikel Donazar, periodista, activista MH