Carlos Purroy, la esencia de la realidad

el escultor y exfutbolista navarro expone en el museo marítimo de bilbao sus creaciones

Un reportaje de Amaia Rodríguez Oroz. Fotografía Oskar Montero - Jueves, 13 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El artista Carlos Purroy, sosteniendo el libro ‘Del cuero al hierro. Escultura y naturaleza en Carlos Purroy’.

El artista Carlos Purroy, sosteniendo el libro ‘Del cuero al hierro. Escultura y naturaleza en Carlos Purroy’.

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El artista Carlos Purroy, sosteniendo el libro ‘Del cuero al hierro. Escultura y naturaleza en Carlos Purroy’.Sobre estas líneas, el mural ‘Bilbao El Botxo’;a la derecha, la pieza ‘Frío hielo’, ambas expuestas en el Museo Marítimo de Bilbao.

Carlos Purroy entiende la escultura como un mensaje cargado de sentimiento y como un medio a través del cual explorar la esencia de la realidad desde otro punto de vista. Desde que colgara las botas de fútbol hace ya unos cuantos años, el escultor navarro ha procurado moverse entre abstracción y figuración para expresar, a través de sus creaciones, ideas sencillas pero claras que se muestran al público de una forma elegante. Ahora, algunas de estas obras se exponen en el Museo Marítimo de Bilbao en una muestra que, bajo el nombre de El hierro, ese amigo de Bilbao, acoge más de una veintena de esculturas donde el principal elemento es el hierro, que en ocasiones deja espacio a las creaciones en madera. “Mi intención es agradar al público a través del arte y mostrar otra forma diferente de ver la esencia de la realidad”, sostiene Purroy. Asimismo, el Museo Marítimo acogerá esta mañana la presentación del libro Del cuero al hierro. Escultura y naturaleza con Carlos Purroy.

La exposición El hierro, ese amigo de Bilbao acoge algunas de las piezas que Purroy ha ido realizando en el tiempo pero también exhibe obra de nueva creación, a través de la cual el exjugador del Athletic de Bilbao y de Osasuna quiere hacer un guiño a a la ciudad que durante unos años fue su hogar. Así se aprecia, por ejemplo, en un gran mural realizado con hierro y acero inoxidable que, bajo el nombre de Bilbao El Botxo, relaciona esa “ciudad desordenada” con “las nuevas construcciones, tan cuidadas y tan elegantes” y pretende servir de “homenaje a esta ciudad y sus gentes”, de quienes Purroy guarda un buen recuerdo. El artista también deja espacio para otros temas, tales como el nacimiento de la vida, los paisajes, la fragilidad del ser humano o, incluso, un par de piezas sanfermineras. “Mi intención era mostrar una variedad de temas que rondaban mi cabeza;al final, las esculturas lo que reflejan son aspectos de la vida que me pueden llamar la atención o cosas sobre las que reflexiono”, señala Purroy, quien confiesa que siente especial debilidad por temas como “la naturaleza, el paso del tiempo o sueños inesperados”, los cuales se reflejan en las diferentes piezas de la exposición.

Un material principal

“Su dureza y frialdad son fascinantes”

El hierro es un elemento por el que Purroy se ha sentido atraído desde que era joven, con el que el escultor pretende alejarse de la rutina que nos rodea y buscar una sensibilidad abstracta. “No es fácil trabajar con hierro, pero su dureza y frialdad son fascinantes, aunque sea complicado darle forma”, sostiene, para añadir que desde hace un tiempo hasta ahora se ha interesado también por el trabajo con la madera. “Creo que hacen una pareja muy curiosa;la frialdad del hierro se complementa de una forma casi perfecta con la calidez de la madera”, apunta. Esto se puede ver en algunas piezas de la exposición, en las que unas manos de hierro sostienen diferentes piezas de roble, nogal u olmo. “Es una forma de expresar la fragilidad del ser humano, cuya herramienta de trabajo son las manos, que no siempre pueden ser todo lo firmes que nos gustarían y en ocasiones nos fallan”, destaca.

El diálogo con los elementos de la naturaleza es una constante en la obra de Purroy, que se pone de manifiesto en algunas obras como Ojo de un Dios creador, donde Purroy utilizó una pieza de un haya que “viene a cuestionar cómo surgió la vida en el universo”. Lo que viene a plantear el autor en esta pieza es que hubo un ente que rasgó la nada, representada en la obra por el acero mate, que al hacer esto produjo un movimiento estático, no dinámico. También esta pasión por la naturaleza se hace latente en Hielo sobre la viña, en la que el escultor recreó la tierra “con las tres maderas del mundo de la viña, que son el olivo, el roble y el almendro”. “Al final -dice- la intención es discurrir sobre aspectos que nos rodean en nuestro día a día”. Y esta reflexión la lleva Purroy a cabo desde una “especie de figuración que se adentra en la abstracción”, según define el propio artista.

reflejo de una vida “curiosa”Por otro lado, el libro Del cuerpo al hierro. Escultura y naturaleza en Carlos Purroy, que será presentado hoy mismo, da buena muestra de la vida del artista y cómo “una persona que empezó su carrera profesional como futbolista ha acabado siendo escultor”. “Creo que es un libro que refleja una vida curiosa, diferente, que si yo no la hubiera vivido en mis carnes me gustaría conocer”, apunta Purroy, para añadir que “a su vez, el libro sirve de homenaje a las personas” que se cruzaron en su vida y, como él, “vieron cómo sus ilusiones se cumplían a base de esfuerzo”.