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Juez de línea

Cinco atrás y bien juntitos

Por Félix Monreal - Jueves, 13 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El acoso de David García no desequilibra a Alfred.

El acoso de David García no desequilibra a Alfred. (Foto: Patxi Cascante/Mikel Saiz)

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El acoso de David García no desequilibra a Alfred.

Siete goles recibidos en cinco partidos oficiales. Ni un encuentro con el marco propio sellado. Tiene razón Jagoba Arrasate: la Copa era un problema. Sobre todo cuando el laboratorio de ideas en el que se convierte este torneo no ayuda a dar con fórmulas nuevas y ni el equipo experimenta una mejoría en su conjunto ni en las individualidades que carecen de menos minutos en la Liga. Al entrenador, lejos de aliviarle para tomar aire y refrendar la jerarquía de cada uno en la plantilla, este partido con el Reus no ha hecho sino amontonarle las dudas y los asuntos que le quedan por resolver. Y hoy el más importante es conseguir un sistema defensivo estable que permita, más pronto que tarde, mantener la portería cerrada a cal y canto. Acabar un partido sin goles en contra. Lograr el respeto de los rivales. Y no saltar al campo con la certeza de que o hacemos gol o no ganamos. En una categoría en la que defender es el primer mandamiento asumido por todos los entrenadores como la piedra angular de cualquier proyecto, Osasuna ha comenzando la casa no por el tejado sino por la fachada: el equipo tiene buena pinta pero muy poca estabilidad por no decir ninguna. Poco importa, en este caso, la competición;que los objetivos en la Liga sean a largo plazo y los de la Copa para hoy mismo. El hándicap de los rojillos es que con puntos en juego o sin ellos, con mucha o poca ambición de pasar eliminatorias, son muy frágiles, un equipo vulnerable al que no le vale con rematar mucho a puerta, incluso avanzar en el marcador, porque, como se pudo ver ayer, le hacen dos goles en dos rebotes. Con una defensa completamente diferente a la alineada en el inicio de la Liga, la endeblez terminó siendo la misma. De tal forma que la discusión ya no es si es mejor jugar con Flaño o con Aridane, con Lillo o con Nacho Vidal, sino que el dilema ahora mismo es cómo jugar, cómo ajustar movimientos y líneas. Qué hay que hacer para evitar que nos metan un gol. No sé que le estará pasando hoy por la cabeza a Arrasate, pero otros en su lugar y con los mismos problemas suelen adoptar una decisión de urgencia, quizás impopular y criticada por algunos puristas, pero la más habitual: montar una línea de cinco defensas. Hacerse fuertes atrás e ir ganando en solidez. Claro que observando la plantilla de Osasuna el entrenador debería recurrir a laterales largos con más intuición defensiva y menos vocación frustrada de extremo. Cinco y bien juntitos. ¿Que se resiente el juego de ataque en oleadas como el que pudimos ver ayer en la primera parte...?, pues algo habrá que sacrificar y no va a ser al portero rival. El escenario en el que se mueve Osasuna en este todavía inicio de temporada se complica desde la constatación un partido más de que David Rodríguez y Xisco siguen sin aportar y eso comienza a pasarles factura en la toma de decisiones cuando encaran al portero o cuando tratan de saltarse la línea del fuera de juego y son cazados por los jueces de banda víctimas de la precipitación por querer llegar al área y acabar con esa maldición de partidos sin marcar. Pero eso, ya digo, sería la segunda actuación. Así las cosas, y con la cita de Tarragona ya en el horizonte, tendría más repercusión un empate a cero que un empate a tres goles. Aunque te llamen amarrategui.