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Rivera hace el trabajo sucio de Casado y desvía la atención hacia la tesis de Sánchez

El PSOE pide la dimisión del presidente del PP, al que recuerda que él sí está siendo investigado por la Justicia por su máster

Jueves, 13 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Pedro Sánchez se dirige a los diputados durante su intervención en la sesión de control en el Congreso.

Pedro Sánchez se dirige a los diputados durante su intervención en la sesión de control en el Congreso. (Foto: Efe)

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Pedro Sánchez se dirige a los diputados durante su intervención en la sesión de control en el Congreso.

madrid- La dimisión de Carmen Montón provocó ayer que el foco de atención se desviara hacia la actitud del líder del PP, Pablo Casado, por las dudas sobre su máster, y hacia el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, después de que el presidente de Cs, Albert Rivera, le haya pedido que haga pública su tesis doctoral. El estreno del presidente del PP, Pablo Casado, en la sesión de control y su primer cara a cara con Sánchez, quedó deslucido por el duro enfrentamiento que minutos después protagonizaban el presidente del Gobierno y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, a cuenta de la polémica de los máster.

La dimisión de Carmen Montón y las irregularidades detectadas en distintos cursos de formación y que salpican al propio Casado no estaban en el orden del día de la sesión aunque nadie dudaba de que terminarían saliendo en el debate y Rivera no ha perdido la oportunidad. Y es que, como era lógico, Casado pasó de puntillas por el caso de los máster y centró su pregunta a Sánchez en la situación política y económica y en el desafío independentista en Catalunya.

Guante blanco también en el turno del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en su primera intervención en el pleno tras su vuelta a la actividad parlamentaria después del nacimiento de sus dos hijos prematuros. Hasta Pedro Sánchez le felicitó por su regreso a la primera línea política tras unos meses de baja porque “en lo personal” reconoció que es bueno que vuelva. Tal fue el grado de sintonía entre ambos, que Sánchez renunció a su segundo turno de intervención y dejó a Iglesias tener la última palabra, algo poco visto en los usos parlamentarios.

Nadie sacaba a colación la marcha de Carmen Montón hasta que llegó el turno de Albert Rivera, que se olvidó de la pregunta que había registrado -sobre Catalunya- y, haciendo el trabajo sucio al PP, prefirió arremeter directamente contra Pedro Sánchez, poniendo en duda su tesis doctoral y pidiéndole que la haga pública.

Ante la decisión de Rivera de cambiar de raíz su pregunta sobre la marcha, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, tomó la palabra para recordar al presidente del Gobierno que solo tenía obligación de responder a la pregunta que se le formuló por escrito y que figuraba en el orden del día.

Sánchez no esquivó el enfrentamiento con Rivera -“su pregunta es un lodazal”-, no sin antes pedir a la presidenta que tuviera en cuenta el tiempo que estaba perdiendo para contestar, solicitud sobre la que tomó nota la presidenta. Sin embargo, cuando parecía que había acabado su tiempo y Pastor le cortó el micrófono, Sánchez siguió hablando y replicando a Rivera sin que se le escuchara en el sonido de la sala, en el que fue el “rifirrafe” más duro de la primera sesión de control después del parón de agosto. Con gesto serio y entre quejas de la bancada socialista, Sánchez se sentó en su escaño ya sin capacidad de responder por más tiempo a Rivera.

Ante el cariz que estaba tomando el debate y con un Sánchez descolocado, Pastor se vio obligada a tomar la palabra para recordar de nuevo a todos los diputados que dentro de la libertad de expresión y la “flexibilidad” de sus intervenciones, deben ceñirse a los asuntos planteados en el orden del día, al contrario de lo que había hecho Rivera.

Una “gestión” del debate que no gustó nada al propio Ejecutivo que tenía previsto presentar una queja formal a la presidenta del Congreso por la forma en la que dirigió el cara a cara entre Sánchez y Rivera. Según fuentes del Gobierno, Pastor debería haber forzado al líder de Ciudadanos a ceñirse a la pregunta que figuraba en el orden del día y haber dejado bien claro a Sánchez que no tenía por qué contestar a la nueva pregunta. El Ejecutivo argumenta que aunque Pastor lo dijo en el pleno, citó un articulo equivocado del Reglamento y tenía que haber impedido con mayor énfasis que Rivera continuara con su intervención.

Miembros del Gobierno mostraron además su enfado porque consideran que no todo vale para “pillar con el pie cambiado” al presidente del Gobierno y que Rivera sacó a colación la tesis de Sánchez con el único objetivo de quitarle presión a Pablo Casado, en una estrategia conjunta de los partidos de derechas. La portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, molesta por la argucia de Ciudadanos, en declaraciones a los periodistas, pidió la dimisión de Casado. “Lo que hizo Montón es indicarle el camino”, afirmó tras recordar que Montón no está investigada judicialmente y Casado, sí.

Por su parte, fuentes de la Presidencia del Congreso aseguraron que no comprenden la queja del Ejecutivo ya que todos los miembros del Gobierno conocen perfectamente que solo tienen obligación de responder a las preguntas que figuran en el orden del día y que Pastor así se lo hizo saber a Pedro Sánchez en el transcurso del pleno. - D.N.

el rifirrafe

La acusación de Cs: “¡os vais a enterar!

Argucia. Varios diputados de Ciudadanos, entre ellos Toni Cantó, aseguraron haber escuchado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, advertirles: “¡Os vais a enterar!”, después de que el líder del partido naranja, Albert Rivera, saltándose el reglamento, le pidiera que hiciera pública su tesis doctoral. Según fuentes de Cs, algunos de sus diputados han oído a Sánchez decir esas palabras “o algo similar” mientras levantaba el dedo dirigiéndose a la bancada naranja. También lo contó Toni Cantó a través de su cuenta de Twitter añadiendo que Sánchez “pierde los papeles y amenaza a Rivera cuando le pide que haga público el contenido de su tesis doctoral oculta”.