Intimidad poética y naturaleza

los paisajes de juan josé ortega regresan a la galería fermín echauri con la luz como principal protagonista

Un reportaje de Amaia Rodríguez. Fotografía Patxi Cascante - Sábado, 15 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Juan José Ortega, junto a algunas de las piezas dedicadas al Nacedero del Urederra.

Juan José Ortega, junto a algunas de las piezas dedicadas al Nacedero del Urederra.

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Juan José Ortega, junto a algunas de las piezas dedicadas al Nacedero del Urederra.Dos paisajes de Ortega que se exponen ahora en la Galería Fermín Echauri.

Dejarse atrapar por la intimidad poética y la riqueza paisajística de las obras de Juan José Ortega es muy sencillo. Sus cuadros transportan al visitante a lugares concretos y espacios desconocidos al mismo tiempo en los que poder perderse y disfrutar de la intimidad poética que ofrece la naturaleza. La luz cobra especial protagonismo en sus paisajes, en los que arranca destellos sobre el agua en movimiento o cálidos brillos sobre las nevadas laderas de los montes. Sus obras se encuentran expuestas, desde ayer, en la Galería Fermín Echauri (calle Navas de Tolosa), entre las que destacan algunas dedicadas a parajes tan conocidos en Navarra como el Nacedero del Urederra.

La sensibilidad que presenta Ortega a lo largo de las más de veinte piezas que acoge la galería se hace más que visible en la recreación de los reflejos de los árboles en el agua o los brillos del sol sobre la corriente de las aguas del Ebro. Una delicadeza que ya ha presentado en anteriores ocasiones en Pamplona -su relación con la Galería Fermín Echauri se remonta a hace 30 años- pero que, sin embargo, en esta ocasión tiene el añadido de una paleta más iluminada, en la que los grises y blancos que antes predominaban en su obra han dejado paso a otros colores como, en especial, el verde. “Ha sido como volver a mis inicios, cuando hacía orillas de ríos con aneas, donde utilizaba verdes muy rabiosos, amarillo limón, tonos morados... Quería volver a esta paleta, y qué mejor forma de hacerlo que con un espacio tan emblemático de Navarra como lo es el Nacedero del Urederra”, apunta Ortega, quien ha intentado en estas piezas “capturar el espíritu que desprende ese espacio”.

Los visitantes que han seguido de cerca la trayectoria de este artista podrán disfrutar, de nuevo, de orillas de ríos, montes, hayedos, robles o pinos, es decir, del paisaje característico de partes de Navarra y La Rioja. “Llevo unos treinta años haciendo solo paisaje porque me da unas posibilidades tremendas;en una sola vida no se puede abarcar artísticamente toda la riqueza paisajística que hay aquí, tan cambiante con las estaciones”, subraya el pintor, cuya intención no es reflejar un paisaje determinado sino trasladar al visitante “la sensación que ese espacio produce”. “Quiero que mis cuadros lleguen a transmitir aquello que todos podemos sentir ante un espacio similar al que yo muestro, ese frío que se siente en la nieve o la paz que se respira cuando nos adentramos en un bosque”, recalca.

Para llevar esto a cabo, Ortega trabaja con técnicas mixtas sobre tela preparada y con pigmentos y resinas acrílicas. “Me gusta mucho trabajar con el pigmento, con los polvos y las tierras, porque de esa manera das una untuosidad determinada a la materia más densa o más liviana para las veladuras, de manera que al final el cuadro tiene una piel”, explica. Así, el artista consigue unas crear unas texturas en las que la luz toma especial protagonismo al ser un elemento “fundamental” que permite que “los espacios se transformen”. La composición también se convierte en un elemento fundamental a la hora de conseguir representar “esos sentimientos que nos surgen al establecer referencias emocionales con los paisajes”. “Estamos saturados de imágenes y por eso siempre he buscado ir más allá de la representación real de un lugar”, añade Ortega, quien considera que su trabajo ha experimentado “un cambio lógico pero no buscado”.

máximo cuidado del detalleEl artista realiza un máximo cuidado del detalle en todas sus obras que, sin embargo, distan mucho de ser hiperrealistas. “En el hiperrealismo, un artista que pinta un coche es capaz de ir más allá de lo que el ojo ve y dibuja hasta los pelillos de las ruedas recién compradas;en cambio, en mi pintura, lo que busco es captar lo que vemos, por ejemplo, en el bosque, las gamas de colores y las texturas, no la rugosidad de la corteza del árbol o la figura exacta de las hojas”, dice Ortega, quien ha invertido cerca de tres años en crear la muestra que ahora se expone en Pamplona.

La muestra permanecerá en la Galería Fermín Echauri hasta el próximo 5 de octubre y se podrá visitar en horario de 12.00 a 14.00 horas y de 18.00 a 20.00 horas de lunes a viernes.